Mucho antes de que las viñas cubrieran las laderas de La Rioja, esta tierra estaba habitada por los Berones, un pueblo celta de espíritu guerrero y profundamente ligado a su territorio. Valientes y resistentes, defendían con uñas y dientes su independencia y una tierra fértil que ya entonces era símbolo de riqueza.
Siglos más tarde, ese mismo espíritu valiente encontró su reflejo en Beronia, la bodega del grupo González Byass en Rioja. Fundada en 1973 por un grupo de amigos emprendedores y absorbida por el grupo González Byass en 1982, Beronia tomó su nombre de aquel antiguo pueblo guerrero como recordatorio de la fuerza, la pasión y la conexión con la tierra que definen cada uno de sus vinos.
El “estilo Beronia” se distingue por las largas crianzas, especialmente de sus tintos, que representan el 95% de la producción. Cada vino es un homenaje al tiempo y la paciencia, a la tradición y al respeto por el terruño. Y ahora, con la misma filosofía, elaboran su verdejo Las Lías de Beronia, un blanco profundo y con carácter de viñas viejas.
Las uvas de Las Lías de Beronia proceden de parcelas seleccionadas en La Seca y Rueda, dentro de la Finca La Perdiz. Sus suelos, ricos en cantos rodados en superficie y arcilla en profundidad, con afloramientos calcáreos, aportan esa mineralidad que define el vino. El clima continental imprime intensidad aromática y frescura en cada racimo.
La vendimia es manual, para proteger la fruta de daños innecesarios. El prensado suave y con racimo entero se realiza en ambiente inerte, evitando oxidaciones que pudieran alterar la pureza de los aromas. La fermentación se desarrolla con levaduras autóctonas en depósitos de hormigón, que potencian el contacto con las lías y aportan volumen en boca, y en barricas de 500 litros de roble francés, que suman complejidad y matices terciarios.
La crianza de 8 meses con ‘batonnage’ periódicos termina de redondear un vino elegante, profundo y con personalidad, capaz de transmitir la historia de la tierra y el legado de aquellos primeros habitantes que, siglos atrás, hicieron de La Rioja un lugar de carácter indomable.