Visita Interiorem Terrae Rectificando Invienes Occultum Lapidem ("Visita el interior de la Tierra y, rectificando, encontrarás la piedra oculta"). Frase conocida por los alquimistas con el acrónimo VITRIOL, esta enigmática frase ha atravesado siglos como un llamado a la exploración y la revelación. Impregnado de leyendas y de la huella de los templarios, Michael Chapoutier encontró su propia “piedra oculta”: un terroir legendario en Latour-de-France, en el corazón del Rosellón. Aquí, la naturaleza ha tejido un mosaico geológico único con oscuros esquistos que aportan calidez, gneis que regala mineralidad y frescor, y creta arcillosa que equilibra el conjunto. Por lo que no es difícil imaginar por qué, hace siglos, estas tierras sedujeron a los templarios… y hoy seducen a Chapoutier.
Fiel a su espíritu visionario, este maestro del vino francés ha sabido traducir el carácter cautivador y misterioso de estas colinas en creaciones que son auténticas expresiones de lugar. En su Domaine Bila-Haut, cada vino lleva un nombre con un halo de misterio, como si fuera un capítulo más de una historia oculta que se revela copa a copa.
Uno de ellos, Bila-Haut Occultum Lapidem Blanc, procede de un viñedo excepcional de cepas de garnacha blanca, garnacha gris y vermentino que se asientan sobre suelos de gneis, abiertos al Mediterráneo y arropados por tres macizos que forman un anfiteatro natural. El clima es cálido y soleado, perfecto para que la uva alcance una madurez plena sin perder frescura. Se trabaja en con tratamientos biodinámicos y la vendimia se realiza de forma manual, cuidando cada racimo como si fuera parte de un tesoro. Tras un prensado sin despalillar, el mosto se estabiliza de manera natural a baja temperatura. La fermentación transcurre suave, a 18 ºC, con el 70% del vino criado en acero inoxidable para preservar su pureza y el 30% en semi-muids de roble francés de 600 litros, que le aportan complejidad y textura. La fermentación maloláctica se bloquea, manteniendo su vibrante acidez, y la crianza sobre lías durante 9 meses añade volumen y profundidad.
El resultado es Bila-Haut Occultum Lapidem Blanc, un vino que encierra en su interior ese equilibrio que solo se encuentra cuando uno “visita” el interior de la Tierra —o del terroir— y, rectificando, extrae su verdadera esencia. Fresco, estructurado y con un mineral inconfundible, es la prueba líquida de que VITRIOL no es solo una máxima alquímica, sino una filosofía que, en manos de Chapoutier, se transforma en un vino extraordinario.