Desde 1863 nada ni nadie ha conseguido para la actividad de la Azienda Agrícola Brovia; bueno, excepto entre las dos Guerras Mundiales. Pero por lo demás, ¿la verdad es que no está nada mal, no?
Desde sus inicios, esta bodega familiar ha producido vinos en pleno corazón de la D.O.C.G. Barolo, en el norte de Italia, concretamente en Castiglione Falleto (uno de los 11 municipios de la denominación), convirtiéndose en la actualidad en una parte indispensable de la zona. Actualmente, la responsabilidad de este negocio recae sobre Elena Brovia y Alex Sánchez, quienes siguen manteniendo el legado familiar de las 20 hectáreas de la propiedad. Esta tarea no es nada fácil ya que esta cuarta generación tiene entre sus manos algunos de los mejores viñedos de la zona como Rocche, Villero, Garblet Sué o Brea en Serralunga. Y la cosa se complica cuando el matrimonio apuesta a rajatabla por un cultivo totalmente y respetuoso, lo que supone horas y horas de dedicación. Toda la atención de una vida única y exclusivamente por amor al viñedo y a la nebbiolo, la uva reina en el norte. Nada de experimentos. Si lo clásico funciona, ¿para qué vamos a cambiar? Brovia Barolo es una de sus elaboraciones principales ¡Y además nunca pasa de moda! No obstante, si por algo destaca Brovia Barolo -como cualquier buen barolo que se precie- es por su larga crianza. En concreto pasa 24 meses de en barrica de roble de Eslavonia y otros 18 meses más en botella. Aún así, si el cultivo y su larga crianza te siguen pareciendo pocas razones para decidirte por este vino, deja que sus aromas y su sabor te termine de convencer.
Cuando algo se hace con amor y respeto, es imposible que salga mal. Si buscas verdaderamente algo auténtico difícil de olvidar, Brovia Barolo es tu vino.