Tintos más frescos y jugosos, fluidos, donde el terroir se muestra en todo su esplendor. Este es el objetivo que José María Vicente ha perseguido siempre, desde que en los años 90 se hizo cargo del viñedo que su abuelo había comprado tras la Guerra Civil. Hoy, tres décadas más tarde, todo su esfuerzo se ha visto recompensado con las mejores puntuaciones por parte de los críticos, quienes han descubierto una nueva versión de estos tintos elaborados en el sureste de España. No todas sus etiquetas han sido puntuadas; sin embargo, no por ello son menos interesantes. Y si no te crees lo que te contamos, prueba una copa de Casa Castillo Monastrell.
Conseguir la máxima expresión del viñedo, sin ningún tipo de influencia, es lo que impera durante toda la elaboración de Casa Castillo Monastrell. En el caso de este tinto, donde se mezcla la monastrell con otras variedades, las uvas proceden de una selección de viñedos cuyas edades oscilan entre los cinco y los 37 años. Estas cepas, que se reparten a lo largo de 150 hectáreas, se encuentran en el altiplano de la DO Jumilla, sobre laderas de suelos calcáreos y arenosos donde se alcanzan hasta los 760 metros de altitud.
Justo a comienzos de septiembre comienza la vendimia, donde la syrah será la primera en recogerse manualmente, seguida de la garnacha y la monastrell, cuyo turno será a mediados de octubre. Ya aquí, justo a pie de cepa, se realizará una primera selección que continuará en bodega, donde se volverán a escoger los mejores racimos. Antes de la fermentación, Casa Castillo Monastrell será enfriado en unas cámaras frigoríficas, donde la temperatura descenderá hasta los 14 ºC, momento en el que por fin el vino estará preparado para dejarlo en manos de las levaduras autóctonas, que transformarán el mosto en vino. Por último, Casa Castillo Monastrell se descuba y se trasiega a barricas de roble usadas, donde realizará la fermentación maloláctica y reposará un mínimo de 12 meses con sus lías, hasta ser embotellado.
Más que un vino, Casa Castillo Monastrell es el reflejo fiel de una tierra resumida en el sentir y el saber hacer de una familia. En esta botella, el viñedo habla por sí solo, marcando el camino que deben seguir sus sucesores. El futuro de la DO Jumilla ya está aquí con Casa Castillo Monastrell.