Vientos que hacen distinto el mismo mosto, maduraciones que varían en función de la altura del viñedo, la misma variedad en distinto terreno y con perfiles totalmente distintos. Qué curiosa es la viticultura, ¿verdad? Un simple elemento, —el más tontorrón e insignificante— puede variar completamente un vino. El territorio español está repleto de este tipo de curiosidades: el viento de Levante y el Poniente en el Sur (que moldearán de forma distinta el mosto), las mil y una facetas de la garnacha en Cataluña o la finca El Val, en la D.O. Bierzo, donde las uvas maduran veinte días más tarde que el resto de viñedos del paraje (que se encuentra a una distancia de menos de 100 metros). Qué curioso el campo y sus caprichos, ¿no?
De aquí, de este enclave tan especial, nace Castro Ventosa Valtuille El Val Godello, un blanco enmarcado dentro del estilo borgoñón, con un estilo mucho más fino y elegante. Detrás de este monovarietal se encuentra la familia Pérez y su figura más reconocida, el famoso enólogo Raúl Pérez, herederos de un negocio que hunde sus raíces en 1752 y al que le cambiaron su antiguo nombre (Herederos de Rosaura López Fuentes) por el del yacimiento romano descubierto muy cerca de la bodega, en el pueblo de Valtuille de Abajo. En principio, estos han sido los únicos cambios, ya que actualmente en la bodega se sigue llevando a cabo una viticultura tradicional basada en los conocimientos familiares que se han ido transmitiendo de generación en generación.
En total, 85 hectáreas y más de 400 parcelas, con diferentes orientaciones, forman la base de operaciones de Castro Ventosa. Entre ellas, tal y como hemos dicho, el paraje del Val, con orientación oeste, donde se atesoran viñedos de más de 20 años sobre suelos arcillosos, de cantos rodados. La godello, con rendimientos escasos, se encuentra plantada en lo que muchos denominan como “la puerta de Galicia”, justo en el noroeste de Castilla y León, donde se nota un clima continental con tintes atlánticos. La uva de Castro Ventosa Valtuille El Val Godello se vendimia manualmente y se lleva rápidamente a la bodega, donde se despalilla y se mueve por gravedad a depósitos de acero inoxidable. Aquí, en estos recipientes, permanecerá en frío durante unas 24 horas, garantizando que los racimos se encuentren en el mejor estado posible. Una vez pasado este tiempo, Castro Ventosa Valtuille El Val Godello pasa directamente a la prensa y se vuelve a dejar otras 24 horas reposando, consiguiendo que el mosto se limpie por decantación. Esto quiere decir que durante este tiempo, y a una temperatura baja, las partículas y las sustancias herbáceas que estén en suspensión caerán hasta el fondo del depósito, consiguiendo con ello que el zumo de la uva quede totalmente listo y perfecto para la fermentación. El resto del proceso, donde serán fundamentales las levaduras autóctonas, se llevará a cabo en barricas de roble de 500 litros, donde Castro Ventosa Valtuille El Val Godello fermentará y reposará durante un año.
Raúl Pérez, apodado el Mago del Bierzo, vuelve a hacer magia; pero no sólo él, sino toda la familia entera con Castro Ventosa Valtuille El Val Godello. Y te aseguramos que caerás hechizado.