Cuando hablamos de Familia Torres, es fácil pensar en grandes vinos que han llevado el nombre del Penedès al mundo. Pero su legado va mucho más allá. Es una historia de compromiso con la tierra, de respeto por la tradición y de una mirada al futuro que busca equilibrio entre innovación y raíces. Desde hace décadas, la familia Torres trabaja en la recuperación de variedades ancestrales, esas uvas casi olvidadas que cuentan la historia de la viticultura catalana y que hoy resurgen con más fuerza que nunca.
Entre ellas, forcada ocupa un lugar especial. Es la única variedad blanca, de las más de cincuenta recuperadas por la bodega, que ha demostrado un potencial excepcional para elaborar grandes vinos y resistir los efectos del cambio climático. Su maduración lenta y su marcada acidez la convierten en un tesoro enológico. Así que, desde 2018, cuando fue autorizada por la DO Penedès, ha sido protagonista en esta misión de recuperar el pasado para dar forma al futuro.
Fruto de este compromiso nace Clos Ancestral Blanco, un vino 100% que encapsula la esencia del Penedès. Un ensamblaje de forcada y xarel·lo, dos variedades que hablan de tradición y autenticidad. Por un lado, la forcada aporta frescura y estructura y, por el otro, el xarel·lo refuerza su carácter mediterráneo con profundidad y complejidad.
Para la elaboración de Clos Ancestral Blanco se sigue una filosofía de mínima intervención, permitiendo que cada variedad se exprese en su máxima autenticidad. La fermentación y la crianza sobre lías durante tres meses en depósitos de acero inoxidable realzan su carácter vibrante y elegante.
Como resultado, Clos Ancestral Blanco es un puente entre pasado y futuro. Y es que la recuperación de la forcada nos recuerda que el verdadero progreso no está en olvidar nuestras tradiciones, sino en reinventarlas para seguir escribiendo la historia de un territorio.