En 1789, tras las Revolución Francesa, muchas propiedades eclesiásticas fueron expropiadas y pasaron a manos de los civiles. Los viñedos más reputados de Francia no se quedaron al margen y, tras subastas y altas pujas, la burguesía consiguió hacerse dueños de estos tesoros (muchos de ellos escondidos durante años tras los muros de abadías y monasterios). Así ocurrió al noroeste de Francia, en Gevrey-Chambertin, donde las propiedades que durante años pertenecieron a los clérigos del municipio de Lagrés quedó fragmentada en numerosas parcelas, de pequeña superficie, con características muy particulares. Una de ellas es Charmes-Chambertin, catalogada como gran cru, y que hoy llega hasta nosotros con Charlopin-Parizot Charmes-Chambertin Grand Cru.
Que este histórico sorbo pueda hacerse realidad hay que agradecérselo a Philippe Charlopin, el autor de este monovarietal de pinot noir, elaborado por uno de los mayores referentes de la Borgoña. Charlopin-Parizot Charmes-Chambertin Grand Cru nace en la parcela del mismo nombre, considerada uno de los terrenos más especiales de la zona. La sedosidad, volumen y cuerpo serán los rasgos característicos de estos tintos, considerados por algunos como el rey de los vinos. De hecho los tintos de esta zona, elaborados como Charlopin-Parizot Charmes-Chambertin Grand Cru, fueron algunas de las botellas de cabecera de figuras históricas como Napoleón Bonaparte o Thomas Jefferson (dicen que bajo su mandato, en el sótano de la Casa Blanca, se guardaban cien docenas de Borgoña Chambertín).
Sacar todo el potencial y la energía de este grand cru, con suelos calcáreos marrones y muy profundos, corre a cuenta de Philippe Charlopin, quien conoce a la perfección el terroir de la zona. Con la ayuda de su hijo Yann Charlopin, este maestro del vino consigue elaborar los tintos que están pasando a la historia y que le ayudan a hacerse un nombre en la historia enológica. En general su estilo ha pasado por varias fases (despalillado completo, luego vinificaciones con raspón, uso de madera nueva, cambio a madera vieja…) sin embargo, Philippe Charlopin siempre ha permanecido fiel a su estilo, basado siempre en la biodinamica. Este enfoque holístico y natural es la base inamovible sobre la que se asienta toda su elaboración, con trabajos y vendimias manuales, libres de químicos y fitosanitarios, controlando los rendimientos y dejando que la cepa se exprese. De esta forma se conseguirá la mejor versión de cada variedad.
Charlopin-Parizot Charmes-Chambertin Grand Cru envejece en barricas de roble, donde se mezclarán nuevas y usadas. Dependiendo del resultado final, Philippe Charlopin alternará uno u otro material, aportando distintos toques y perfiles que variarán de añada en añada. Tan sólo de esta forma se consigue un vino tan único y especial como Charlopin-Parizot Charmes-Chambertin Grand Cru.