Dos vacas (traducidas al francés como velles), pueden dar para mucho. Mientras que algunos la usan para levantar negocios, a otros le sirven para explicar e ilustrar (en clave de humor) sistemas económicos. Para algunos viticultores, como Philippe Charlopin, le sirven para elaborar vino.
Fuera de bromas hay que mirar hasta la A.O.C. Fixin, en el norte de la Côte de Nuits, para encontrar el origen de Charlopin-Parizot Fixin Entre Deux Velles, el tinto de este gran elaborador de la Borgoña. Charlopin-Parizot Fixin Entre Deux Velles nace en el clos Entre Deux Velles, el lieux-dit homónimo -ubicado entre Fixin y Fixey- donde Charlopin ha encontrado en esta ocasión los mejores racimos de pinot noir. En esta zona la mezcla de suelos es muy variada, desde las calizas hasta lar margas, transmitiendo a los viñedos una complejidad seductora, única y encantadora. Nada puede maquillar ni tapar este carácter. Por este mismo motivo Philippe Charlopin es contrario a cualquier intervención en bodega que no sea meramente necesaria y que se realice con la intención de rectificar el vino. Para Charlopin, toda elaboración debe potenciar al máximo el propio terroir, el suelo y el clima donde han crecido y se han desarrollado las uvas. Y así, como con el resto de sus vinos, ocurre en Charlopin-Parizot Fixin Entre Deux Velles.
Volviendo al tema del nombre, es llamativo el tema de las vacas. ¿Sería el animal típico de la zona? ¿Camparían a sus anchas por los viñedos? ¿O serían los protagonistas de alguna anécdota? No tenemos ni idea. Lo que sí sabemos es que Charlopin-Parizot Fixin Entre Deux Velles se encuentra ya en el mercado. Teniendo en cuenta la calidad de este viticultor, desde Decántalo tenemos la obligación moral (guiño, guiño) de informar de su existencia. ¡Avisado quedas!