En el extremo septentrional de la Côte d’Or, justo al sur de la Côte de Nuit, se encuentra la A.O.C. Gevrey-Chambertin. Aquí se elaboran los vinos tintos más longevos, finos y aterciopelados que nacen sobre suelos de margas, cubiertos con limos y guijarros. En concreto esta apelación se trata de una tierra llena de secretos, donde los viticultores -testigos de un saber centenario- son los únicos que saben arrancar los profundos secretos que se esconden en la tierra. Uno de ellos es Philippe Charlopin quien nos desvela todos estos enigmas en Charlopin-Parizot Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes.
En general, la A.O.C. Gevrey-Chambertin es considerado como uno de los mejores viñedos borgoñones que consiguieron enamorar a grandes figuras de la historia, como Napoleón. En concreto esta denominación puede presumir de tener nueve de los 24 grands crus de la Côte de Nuit, convirtiéndose en uno de los terrenos más reputados. En el caso de Philippe Charlopin él es el heredero de un tradición en la que su familia, durante décadas, se ha dedicado al cultivo de los viñedos de la zona. Para todos ellos, incluido Philippe, lo más importante siempre es el terroir, siendo este el elemento que determine cada vino. De esta forma, siempre bajo esta filosofía, la familia Charlopin ha escrito su historia; y lo continuará haciendo. Actualmente, junto a Philippe, se encuentra también su hijo Yann Charlopin, quien aporta a toda esta tradición un toque modero y de innovación que harán perdurar esta empresa familiar. En el campo, tanto padre como hijo, son partidarios de cuidados biodinámicos, respetando siempre el medio ambiente y utilizando tan sólo las fuerzas y habilidad de sus manos para realizar los trabajos en el viñedo. Tan sólo de esta forma, sin ninguna ayuda química ni fitosanitaria, el terroir podrá destacar sobre todo lo demás.
Evidentemente, la vendimia también será manual, y Charlopin-Parizot Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes se trabajará en bodega de la manera más simple posible: la uva se despalilla, el mosto fermenta, el vino permanecerá en contacto con las pieles mientras macera y Charlopin-Parizot Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes se dejará reposar en barrica durante al menos un año. En este sentido hay que destacar que Philippe Charlopin fue uno de los primeros vitivinicultores de la zona que se atrevieron a experimentar con la madera en esta fase, apostando por otros tipos de roble que aportaran otros matrices al vino.
Borgoña, y especialmente la Côte d’Or es una tierra repleta de secretos. Descorcha una botella de Charlopin-Parizot Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes y descúbrelos todos. Te aseguramos que no hay mejor confidente que Philippe Charlopin y su hijo.