Durante la época romana, la producción de vino en la región de Bairrada (Portugal) era muy importante y se utilizaban ánforas de arcilla para almacenar y transportar el vino. Lo cierto es que el nombre Bairrada (barro) describe el principal componente de los suelos de esta zona y, por lo tanto es normal encontrar restos arqueológicos de ánforas de arcilla con las que se elaboraba y transportaba en la edad antigua vino. Inspirándose en este legado romano, Filipa Pato y su marido Willian Wouters apuestan por las ánforas de arcilla y, en consecuencia, por la microoxigenación del vino.
Es a partir de esta decisión que nacen vinos como Filipa Pato & William Wouters Post-Quercus Baga, un monovarietal cuyo nombre “Post Quercus” (Después de la Edad del Roble) hace referencia a una nueva etapa donde el roble deja de ser el protagonista para dar paso a la arcilla. Fruto de diferentes parcelas de viñedos de baga de 80 años de edad, se lleva a cabo una agricultura biodinámica y la vendimia es manual en el momento óptimo de maduración. En bodega, las uvas son seleccionadas y parcialmente despalilladas y, después, fermentan en ánforas de 500-700 l con muy poca extracción y una larga maceración en las pieles. El vino permanece en estas ánforas durante 6 meses. La porosidad de la arcilla crea la microoxidación, es decir, una técnica que permite que el vino respire y se oxigene de manera natural. Este proceso ayuda a suavizar los taninos y a mejorar la estabilidad del color.
Teniendo la bodega como punto de partida la elaboración de vinos auténticos, sin maquillaje, Filipa Pato & William Wouters Post-Quercus Baga nos descubre las posibilidades de la variedad autóctona baga, una uva local de Bairrada que, siguiendo los pasos de los antepasados, se nos muestra suave y pura.