¿Te pierdes en el mundo del champagne? ¿No sabes cuál es el mejor espumoso con el que vas a acertar? No te preocupes. La A.O.C. Champagne y sus vinos pueden llegar a ser abrumadores. Pero apunta un nombre y una gran bodega: G.H. Mumm Grand Cordon Rose.
G.H. Mumm —y cualquiera de sus vinos— es sinónimo de calidad. Desde 1761 la familia Mumm se ha dedicado a la elaboración de vinos, y no fue hasta 1827 cuando se aventuraron con los espumosos. Gottlieb, Jacobus y Philipp, los tres herederos, fueron los que identificaron la fama que las burbujas comenzaron a tener a principios del siglo XIX. Y desde entonces los éxitos no han parado: proveedores de la Casa Real Inglesa, grandes estrellas del cine, apariciones en la gran pantalla, maridajes en los mejores restaurantes del mundo… ¡Nada se le resiste a G.H. Mumm!
Con tantos años de historia a su espalda, el portfolio de vinos es bastante amplio. En este caso nosotros nos hemos decantado por G.H. Mumm Grand Cordon Rose, un tipo de espumoso que presenta una larga trayectoria en la casa. En concreto, fue Georges Hermann Mumm fue el primero en elaborar el «oeil de perdrix», un champán que se llamaba así por recordar al color del ojo de la perdiz. Desde entonces las producciones de G.H. Mumm Grand Cordon Rose no han parado de darse. En total, la Maison Mumm cuenta en la actualidad con 218 hectáreas, donde la variedad predominante es la pinot noir que crece en la montaña de Reims. Luego le siguen la chardonnay y la pinot meunier. De toda esta superficie, 160 hectáreas se encuentran clasificadas como Grands Crus ubicados en aldeas históricas como Aÿ, Bouzy, Ambonnay, Verzy, Verzenay, Mailly, Avize y Cramant.
G.H. Mumm Grand Cordon Rose se vendimia manualmente y se prensa directamente, sin ejercer demasiada presión, justo en los centros que la bodega construyó cerca de los viñedos (para conseguir que los racimos lleguen en el mejor estado posible). En la actualidad la casa cuenta aún con siete prensas tradicionales de principios del siglo XX. Tras el prensado, el mosto pasa directamente a los barriles, donde permanecerá entre 16 y 18 horas en reposo, dejando que las partículas en suspensión caigan hasta el fondo, quedando el zumo limpio. Llegado este momento comienza la fermentación a partir de levaduras autóctonas, en depósitos separados, para mantener el carácter de cada terruño. G.H. Mumm Grand Cordon Rose también realizará la fermentación maloláctica, se clarificará y se realizará el coupage con las distintas cuvées. Tras el embotellado, se añade el líquido de tiraje (entre 6 g/l -9 g/l) y se lleva a cabo la segunda fermentación en botella, donde se forman las burbujas.
Por regla general las botellas de G.H. Mumm Grand Cordon Rose no tienen etiqueta y la icónica cinta se mantiene grabada directamente en el vidrio. Tal y como dijo Georges Hermann Mumm: “Solo lo mejor”.