En la californiana bodega Kistler, en la A.V.A. Russian River Valley (en Sonoma County), llevan 25 años intentando decidir. ¿Con qué clon de pinot noir deberían quedarse? Las dos selecciones que tienen, originarias de un viñedo Grand Crû de Borgoña, son muy similares: rendimientos muy bajos, bayas pequeñas, altas concentraciones y una acidez natural muy rica y sabrosa. Y como los dos eran iguales de buenos, y ante un corazón dividido, finalmente han optado por quedarse con ambas. De esta mezcla nace Kistler Russian River Valley Pinot Noir, un tinto monovarietal profundo, poderoso y con fuerza.
Para la familia Kistler, que lleva más de 30 años elaborando vinos en la costa oeste de Estados Unidos, esta decisión era muy importante, ya que para ellos el campo y los viñedos son lo primero. De hecho, antes que bodegueros, ellos se consideran viticultores y agricultores, conscientes de la importancia que tiene el campo en cualquier tipo de elaboración. En este camino tan exhaustivo no están solos. Con ellos también están los productores de la zona con quienes trabajan codo con codo a lo largo de todo el año. Todo este trabajo y esfuerzo se lo juegan en una sola noche, justo en el momento de la vendimia, cuando los racimos se recogen y son llevados rápidamente a la bodega.
La mínima intervención será la clave en la elaboración de todos los vinos de Kistler. Y así se cumplirá también en Kistler Russian River Valley Pinot Noir. Con esta filosofía se consigue que el terroir pueda mostrarse sin ningún tipo de interferencias. De hecho, esta fue la idea con la que en 1978 nació Kistler, intentando elaborar vinos parcelarios, interesantes, que fueran el reflejo del lugar. De esta forma, y gracias al trabajo de las levaduras autóctonas, Kistler Russian River Valley Pinot Noir se convierte en puro reflejo de la influencia del Pacífico, de las nieblas, de los suelos arenosos Goldridge y de la grava que se encuentran a lo largo de la cresta de Gravenstein, y de los vientos del norte que azotan los viñedos. Kistler Russian River Valley Pinot Noir se despalilla y fermenta en depósitos de acero inoxidable que son vigilados durante las 24 horas del días. Terminado el proceso, y convertido en vino, el depósito de Kistler Russian River Valley Pinot Noir se abre y se deja sangrar (operación que consiste en dejar que el mosto salga del depósito por gravedad), sin realizar ningún tipo de prensado (aunque quisieran no podrían, ya que no tienen maquinaria para ello). Por último las barricas de roble serán la última parada de Kistler Russian River Valley Pinot Noir, donde pasará unos 10 meses en reposo hasta ser embotellado sin filtrar ni clarificar.
Elaborar vinos parcelarios en Estados Unidos era algo impensable hace unos 30 años. Nunca se había hecho hasta que llegaron los Kisler. Y lo que hacen lo hacen de maravilla.