En 1994 la bodega neozelandesa Kumeu River -ubicada en Hawke’s Bay (en la costa oeste de la costa oriental de la Isla Norte) plantó nuevos viñedos de pinot noir con el fin de producir un tinto tan buen como su chardonnay. Si los suelos arcillosos sobre base de arenisca habían sido ideales para esos vinos blancos, ¿por qué no iban a serlo ahora para un tinto? Tan sólo el mejor material de Borgoña fue el elegido, implantado en portainjertos de mucho vigor con el fin de limitar la producción y conseguir uvas con mayor concentración. Así fue como nació Kumeu River Hunting Hill Pinot Noir.
Desde hace ya dos décadas, este tinto sólo hace mejorar. En concreto las botellas de Kumeu River Hunting Hill Pinot Noir tan sólo ven la luz en las mejores añadas (la 2016 y la 2018 pasaron en blanco), cuando las uvas y la vendimian se muestran en las mejores condiciones. En total la familia Brajkovich posee unas 30 hectáreas de viñedos que se hacen ideales para cultivar uvas. La capacidad de los suelos para retener agua, incluso durante los meses de verano, facilita que las cepas se mantengan turgentes, capaces de mantenerse en buen estado incluso en los meses más secos.
Kumeu River Hunting Hill Pinot Noir crece a orillas del río Kumeu, y aquí mismo en bodega es donde se despalilla y se estruja. Tras esto, la pasta de la vendimia se encuba y Kumeu River Hunting Hill Pinot Noir fermentará entre dos o tres semanas. En este tiempo no pueden faltar los remontados (entre dos y tres veces al día). Por último, Kumeu River Hunting Hill Pinot Noir pasa casi un año de crianza en barricas.
El resultado es un vino elegantísimo, todo un señor (o una dama), de los pies de a la cabeza. No podía salir otra cosa de la pinot noir. No podía salir otra cosa que no fuera Kumeu River Hunting Hill Pinot Noir.