En ocasiones, el mundo del vino parece demasiado formal y elitista, lo que puede ser intimidante para las personas que desean acercarse a él. Sin embargo, es importante recordar que el vino es, en última instancia, una bebida que se disfruta y que debería estar al alcance de todos, independientemente de su nivel de conocimiento o experiencia. Por suerte, muchos amantes del vino y profesionales del sector están trabajando activamente para hacer que el vino sea más accesible y acogedor. Y es con este objetivo que empezó la aventura de Locos por el Vino, un proyecto formado por tres apasionados del vino, Miguel Sanmartín, Sergio Chueca y Chris Ringland, que tras conocerse en la bodega Altos de Moncayo deciden elaborar vinos más accesibles y atractivos para un público nuevo, joven y con ganas de disfrutar.
Es así como nace Zismero; cuyo significado, "provocador" en aragonés, ya es toda una declaración de intenciones. Con el propósito de busca resaltar la pureza de la garnacha, Locos por el Vino localiza viñedos nuevos y jóvenes en las zonas situadas a mayor altitud en la D.O. Campo de Borja, en Zaragoza (España). En bodega, la fermentación tiene lugar en depósitos abiertos de acero inoxidable a una temperatura constante de 24ºC y 28ºC y, finalmente, el vino permanece durante 2 meses en barricas de roble francés.
Locos por el Vino Zismero nos presentan la cara más divertida, transgresora y cercana del vino. Una garnacha fresca, pura y carnosa que nos aproxima muy fácilmente al mundo del vino y, más concretamente, a la de la garnacha de altura.