De la unión de Rigole (que significa divertido en francés) y glou-glou (forma en la que suenan los tragos de vino en el país galo) surge rigoglou, un nuevo término usado recientemente para definir esos vinos divertidos, la mayoría de ellos naturales, que se consumen rápido y sin pesar. Si no sabes de lo que hablamos párate un segundo y prueba una copa de Mas Coutelou Ploutelou.
Enseguida sabrá de qué va la cosa. La palabra riogoglou existe gracias a estos vinos, muy frescos, que aún siguen sorprendiendo cuando demuestran que beber tinto también puede ser algo ameno y cachondo. De esto sabe mucho Jeff Coutealu, quien elabora vinos desenfadados, sin pretensiones, que sólo buscan ser consumidos y disfrutados. En el caso de Mas Coutelou Ploutelou, Jeff se ha inspirado en los vinos del Jura, puramente terrenales y enérgicos, a los que homenajea con este tinto. De hecho su nombre se inspira en la poulsard, variedad típica de esta zona del este de Francia (a pesar de haber usado una mezcla de aramón, cinsault, garnacha tinta y clairette en la elaboración de Mas Coutelou Ploutelou).
Mas Coutelou Ploutelou se une ahora al resto de vinos que forman esta familia, siguiendo los mismos principios y elaborado sobre la misma base ecológica y respetuosa que siempre han caracterizado a los vinos de Mas Coutelou. Su producción proviene de las 13 hectáreas de viñedo ubicadas en el pueblo Pumisson, en el sur de Francia, sobre suelos arcillo-calcáreos y margosos. El acero inoxidable, quizás uno de los materiales más asépticos y limpios, va a protagonizar la fermentación (por supuesto, siempre espontánea y natural) y la elaboración de Mas Coutelou Ploutelou (que se embotellará sin filtrar ni clarificar).