En el corazón de Montepulciano, la historia de Poderi Sanguineto comienza en 1963, cuando Federico Forsoni adquiere una finca concebida como una clásica granja de uso mixto: tierras de cereales, pastoreo de ganado y algunos viñedos que producían vino en pequeña escala, pensado más para la familia y los amigos que para el mercado.
Hoy, su hija Dora Forsoni continúa el legado con la misma filosofía. Mientras muchas granjas de la región se transformaban en centros de agroturismo atraídos por las ventajas fiscales, y numerosas bodegas, grandes y pequeñas, se volcaban en vinos industriales adaptados al paladar internacional con uvas como cabernet sauvignon o merlot, Dora eligió otro camino: mantenerse fiel a la tradición y a la vinificación natural que le enseñó su padre. Para ella, hacer vino es mucho más que un negocio; es una misión de vida.
El resultado de ese compromiso se expresa en Poderi Sanguineto Vino Nobile di Montepulciano, un vino que refleja el alma más pura de la zona. Se elabora con un coupage clásico de sangiovese —aquí conocida como prugnolo gentile—, acompañada de pequeños porcentajes de canaiolo nero y mammolo. Los viñedos, de suelos de textura media de origen pliocénico, fueron plantados en diferentes etapas: 1963, 1999, 2012 y 2017, con lo que se consigue un mosaico de historia y juventud que se traduce en complejidad y frescura.
La vendimia es manual, con un cuidado que asegura que las uvas lleguen intactas a bodega. Allí, el mosto fermenta de manera espontánea, sin levaduras añadidas. Durante la fermentación, se realizan remontados diarios que mantienen vivo el contacto entre pieles y vino, en una maceración que dura de 8 a 10 días. La vinificación se lleva a cabo en depósitos de hormigón y acero inoxidable revestidos de vidrio, y el vino se cría durante 2 años en grandes barricas de roble de Eslavonia y Allier, de entre 18 y 30 hectolitros.
Poderi Sanguineto Vino Nobile de Montepulciano es auténtico, elegante y profundo. Un vino que habla con acento toscano y transmite el respeto por una tierra y una tradición que se niegan a diluirse en las modas.