La expresión “dos de dos” suena a triunfo perfecto. Dos intentos, dos aciertos. Eficiencia pura, sin margen de error. Y si hablamos de vino, pocas etiquetas hacen honor a esa idea tan bien como Riecine di Riecine. Porque cuando repites nombre, es porque confías tanto en lo que haces… que lo gritas dos veces.
Riecine di Riecine no es un vino cualquiera. Es la joya más íntima y cuidada de esta histórica bodega toscana, un homenaje a sus orígenes y a las primeras viñas que encontraron John Dunkley y Palmina Abbagnano cuando dejaron Londres por las colinas del Chianti. Estas viñas, las más viejas de la finca, son el corazón del proyecto y la base de este vino excepcional.
La elaboración sigue un proceso meticuloso y respetuoso con la uva y el tiempo. Tras una selección manual en el viñedo, los racimos se revisan uno a uno en la mesa vibratoria. Algunos se despalillan, otros se dejan enteros, y todos van a parar a depósitos de hormigón, donde comienza la magia. Durante unos días, el mosto reposa, en espera del arranque espontáneo de la fermentación.
A partir de ahí, el ritmo lo marcan las levaduras. El vino fermenta lentamente durante 15 a 20 días, y luego, en lugar de apresurarse, se deja en contacto con los hollejos durante un mes más. Esta maceración larga le aporta profundidad, carácter y una textura envolvente.
Pero Riecine no tiene prisa. El vino se trasiega de nuevo a hormigón, donde permanece en crianza durante 36 meses. Nada de madera. Nada que distraiga al sangiovese de expresar lo que lleva dentro. Después de este largo reposo, se estabiliza de forma natural, también en hormigón, y finalmente se embotella donde descansa otros seis meses antes de salir al mercado.
Así se nos presenta un sangiovese profundo, elegante, puro y sin artificios. Riecine di Riecine no necesita presentaciones ni adornos; habla por sí solo. Así que ya lo sabes, si lo ves, no lo dudes. Es un dos de dos en toda regla… Un brindis que nunca falla.