Cuenta la historia que los romanos, fascinados por la montaña más alta de León (Castilla y León), no solo vieron en el Teleno un monte sagrado, sino también un dios. Lo llamaron Mars Tilenus; mezcla de su Marte guerrero y del dios celta que los astures (pueblos celtas y preceltas) ya veneraban. En sus laderas, brillaba el oro… y hoy, mucho más abajo, brilla también el godello.
Desde Dehesas (Ponferrada), donde la familia Frías convirtió una antigua lechería en Bodegas Estefanía en 1999, nace un blanco que rinde homenaje a ese pasado glorioso: Tilenus Godello Monteseiros. Un vino que para nada viene de viñas cómodas. Al contrario, se cultiva entre los 600 y 850 metros de altitud, en suelos inclinados, arcillosos y pedregosos, donde la vid sobrevive con lo justo para obtener unos racimos concentrados, con carácter y una expresión singular.
En bodega, tras un prensado suave, el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable, sin levaduras añadidas y con temperatura controlada. Luego, descansa en botella entre 2 y 8 meses antes de salir al mundo.
El resultado es Tilenus Godello Monteseiros, un vino blanco elegante, fresco y directo, con esa acidez que alegra, pero también con profundidad, mineralidad y una textura que acaricia el paladar. Un godello que no se hace notar por exceso, sino por equilibrio.