En la D.O. Valdeorra, al noroeste de la provincia de Ourense (en Galicia) los ríos tienen un papel fundamental. Aunque el más consideralve es el Valle del Sil, con pronunciadas laderas, hay otros que, aunque menos majestuosos, también tienen una influencia indiscutible sobre los viñedos. Uno de ellos es el río Bibei. En una de sus gargantas, frente al Santuario de As Ermitas (en el Concello de O Bolo), nace Viña Somoza Taté.
Viña Somoza Taté es uno de los vinos más especiales de las bodegas Viña Somoza, y no sólo por su ubicación (que también), sino por la edad de sus cepas, de más de 70 años, que crecen a 500 metros de altitud. Los suelos arcillosos y las pizarras negras y rojas terminan de dar el toque distintivo a este tinto elaborado con la mezcla de varias parcelas. Es cierto que los vinos blancos son los grandes conocidos de Galicia; sin embargo, las variedades tintas también tienen mucho que decir en este rincón del norte de España. Bodegas como Viñedos Somoza se esfuerzan en demostrarlo, cultivando y apostando por variedades como la garnacha, la merenzao, la brancellao y la mencía (variedad que se alza como la reina indiscutible de los tintos gallegos). Sin ir más lejos, esta bodega lleva años inmersa en la tarea de recuperar viñedos autóctonos, consiguiendo finalmente devolver a los vinos galleos su verdadera esencia.
La elaboración de Viña Somoza Taté comienza con un trabajo muy laborioso en la viña, justo durante la vendimia, cuando se van seleccionando los mejores racimos al mismo tiempo que se recoge la uva. Este proceso, donde a bodega solo pasan las mejores uvas, es sumamente importante. Tan sólo de esta manera se podrá garantizar una fermentación de calidad, que se realizará en barricas de roble francés. Previamente, Viña Somoza Taté habrá tenido una larga maceración (entre 24 y 42 días) donde el mosto habrá estado en contacto con las pieles y parte de los raspones (concretamente el 80% de la vendimia). Tras todo este proceso Viña Somoza Taté tendrá una crianza de 14 meses en estas mismas barricas, terminando por convertirse en un exuberante tinto nacido en tierra de blancos.