Si alguna vez te has perdido en un viñedo de Navarra y has escuchado el canto melodioso de un zorzal, sabrás por qué los hermanos Sáenz eligieron este ave como emblema de su bodega. El zorzal no solo es ágil y elegante, sino que transmite ligereza, libertad y vitalidad, cualidades que Viña Zorzal busca reflejar en cada una de sus botellas.
Los hermanos Sáenz han hecho de Navarra su hogar y su laboratorio de garnachas viejas. Con la filosofía clara de obtener vinos frescos, vivos y con personalidad, su Viña Zorzal Señora de las Alturas Rosado es un ejemplo perfecto de esta pasión. Un vino de parcela que proviene de las viñas de garnacha gris de su finca Pontigos. Un terruño de altura, donde el clima más fresco y la maduración lenta potencian acidez, aromas y complejidad. De ahí el nombre del vino, un homenaje a la nobleza del viñedo, la reina del lugar.
Para su elaboración, Viña Zorzal Señora de las Alturas Rosado sigue la filosofía ecológica y de mínima intervención de Viña Zorzal. Todo se hace a mano tanto en viña como en bodega. El cultivo de la garnacha gris es y su fermentación espontánea con levadura autóctonas, sin trasiegos innecesarios y sin filtrado ni clarificación. Como resultado nos presentan un rosado puro, auténtico y lleno de carácter. Sin duda, un canto a la naturaleza, a la garnacha y a la pasión vinícola.