Podría parecer que hablar de tradición es hablar de pasado, pero en la familia Eguren, con más de 150 años de historia, la tradición es presente y, sobre todo, futuro. Cuatro generaciones han mantenido un mismo principio inquebrantable en cada uno de sus proyectos: el viñedo es el origen de todo.
Para empezar, Sierra Cantabria es la prueba de que la esencia del vino de pueblo sigue viva, con un respeto absoluto por el legado de sus antepasados y el entorno privilegiado en el que crecen sus viñas. Después, Señorío de San Vicente representa una filosofía clara y poderosa: un viñedo, una bodega, un vino. Y, por si no fuera suficiente, más arriba, en la falda de la Sierra Cantabria, se encuentra Viñedos de Páganos, donde el terroir se expresa con una pureza asombrosa en sus 45 hectáreas de viñedo, dando vida a vinos elegantes, finos y con una mineralidad profunda.
Es en este último proyecto donde los hermanos Eguren demuestran una de sus mayores virtudes: la paciencia. Viñedos de Páganos El Puntido Gran Reserva es el resultado de una espera cuidadosa y respetuosa, de una elaboración que rinde homenaje a la tierra. Con una viticultura integrada, sin herbicidas ni productos sistémicos y con una mínima intervención, permiten que la naturaleza hable por sí sola.
Elaborado con método tradicional y 100 % despalillado, Viñedos de Páganos El Puntido Gran Reserva ha pasado por una maloláctica en barrica y un envejecimiento de, nada más y nada menos, 28 meses en barrica nueva de roble francés, desarrollando una complejidad y profundidad únicas.
El resultado es Viñedos de Páganos El Puntido Gran Reserva, un vino que no solo se bebe, sino que se siente. Es el reflejo del viñedo, del tiempo y de la pasión de quienes llevan más de un siglo cuidando la tierra como el mayor de sus tesoros.