Hay lugares que rebosan historia, como por ejemplo las cuevas del Shesh en Barile (Basilicata). Algunas crónicas se pueden conocer aún en estos enclaves, localizados en el sur de Italia, donde los detalles y anécdotas han quedado grabados en la piedra toba. La etnia italo-albanesa de los Arberesche residió en estos túneles y Pierpaolo Pasolini las usó como escenario en su película El Evangelio según Mateo.
Si hoy en día aún podemos pasear y visitarlas se debe en parte gracias a Tenute Capaldo, una de las compañías vitivinícolas más grandes de Italia, que tiene como principal objetivo recuperar las tradiciones de cada zona y reflejarlas en sus vinos. Esta filosofía, bajo la que se fundó su primera bodega Feudi di San Gregorio en 1986, les ha llevado hasta otros terrenos como la Toscana (Campo Alle Comete), o Basilicata, donde en 1990 fundaron la Azienda Agricola Basilisco. Ya han pasado más de 30 años y el buen trabajo se ha notado tanto en sus vinos (entre los que se encuentra Basilisco Teodosio Aglianico del Vulture ), como en la recuperación de estas cuevas, utilizadas tradicionalmente para la elaboración de vinos y aceite. Al parecer la toba, piedra volcánica típica de la zona, mantiene el ambiente a una temperatura constante entre los 16 °C y los 18 °C, consiguiendo la atmósfera perfecta para la crianza y elaboración de los vinos.
Evidentemente, en la calidad de Basilisco Teodosio Aglianico del Vulture , también influyen los viñedos, plantados sobre los suelos cercanos al volcán Vulture (extinto desde hace 130.000 años), donde la compañía posee 25 hectáreas dividas en parcelas. Todas ellas son supervisadas por Pierpaolo Sirch, quien se asegura que las cepas —plantadas entre los 450 y 600 metros de altitud, con una orientación sureste—, reciben los mejores cuidados ecológicos. En el caso de Basilisco Teodosio Aglianico del Vulture este tinto crece en una pequeña parcela de cuatro hectáreas de aglianico, variedad histórica de la zona.
En el caso de Azienda Agricola Basilisco, la hora de la verdad llega en distinto momento para cada parcela, respetando los tiempos de maduración de cada una de ellas. Tras la vendimia, completamente manual, los racimos irán llegando a estas bodegas subterráneas donde las uvas fermentarán y macerará (entre 25 y 30 días) en depósitos de acero inoxidable (un material muy neutro y limpio que no aporta ninguna sustancia al vino). Donde sí que variarán un poco los aromas y sabores de Basilisco Teodosio Aglianico del Vulture será en las barricas y toneles de roble francés ya usadas, donde el tinto permanecerá casi un año. Por último, la crianza finalizará con otro año más en botella.
En griego basilisco —que significa pequeño rey—, es el nombre con el que se conocía al gobernador de Basilicata durante el dominio bizantino. Si lo pensamos bien, no hay mejor nombre para Basilisco Teodosio Aglianico del Vulture : el pequeño gran vino Italiano.