Descubriendo a María José López de Heredia
Cuarta generación de una de las familias vinícolas más reconocidas en el planeta, María José López de Heredia es puro nervio y energía, y por sus venas además de vino corre a raudales el orgullo por sus antepasados. Está al frente de R. López de Heredia Viña Tondonia, importante bodega riojana donde se elabora vino desde el siglo XIX y donde María José López de Heredia trabaja para continuar con el respeto a los métodos clásicos para la elaboración de sus vinos, que son conocidos y deseados en el mundo entero. Conozcamos un poco más sobre María José López de Heredia.

– María José, viniendo de una de las familias vinícolas con más arraigo y reconocimiento internacional ¿qué nos podrías decir sobre lo que significa para ti el vino y qué es lo primero que recuerdas sobre él?
El vino para mí es mi vida y, como bien decís en vuestra introducción, la de mis antepasados. Lo es todo: trabajo, afición, pasión y disfrute. Tengo muchos recuerdos y los he contado muchas veces pero sobre todo los domingos con nuestro padre en Viña Tondonia; el mes de Octubre el olor dulce de las uvas en las comportas que entraban en vendimia y, en Navidad, colocando cápsulas en el antiguo botellero de la bodega, cuando éramos pequeños. Nos daban 5 pesetas los trabajadores y, por eso, volvíamos todos los días… Esos son mis primeros recuerdos.
– Con formación en derecho y teología, ¿cuándo tuviste claro que querías dedicarte también al vino?
Lo tuve claro, sin duda, antes de comenzar mis estudios, sabía que quería dedicarme al vino. Me gustaba lo que veía en mi entorno, en mi abuelo, en mi padre… Creo que me gustó desde que tuve uso de razón. No sé explicarlo.
– Orgullosa de tus antepasados, ¿Nos puedes decir con cuáles de ellos te sientes más identificada y cuál ha sido su influencia?
Sentirme identificada con mi bisabuelo, mi abuelo o mi padre no me siento identificada pues cada uno tuvo una personalidad única y yo diría que inimitable pero, obviamente, influencia, de tener de alguno sería de mi padre que es con quien más conviví y más me pudo influenciar. Muchas cosas también las aprendí de mi abuelo, que falleció por suerte muy mayor, cuando yo tenía 16 años, por lo que recuerdo muchos momentos con él. Es cierto que aprendí muchas cosas sobre mi bisabuelo, que nos contaba nuestro padre y, supongo, que todo eso se convierte en admiración, respeto y, como consecuencia, también influencia.
– Bisnieta, una palabra que significa mucho para ti. ¿Nos puedes explicar por qué?
Pues muy sencillo: Bisnieta engloba todo: Hija y Nieta. Nuestro fundador firmaba como fundador y yo soy su Bisnieta. Quizás sería más correcto firmar como Bisnieta del fundador de esta Casa.
– Desde que te has hecho cargo de la dirección de Viña Tondonia, ¿cuáles han sido las dificultades más grandes a las que te has tenido que enfrentar?
Dirigir una empresa implica resolver problemas y superar dificultades, siempre. Sin duda este año 2020 es uno de los años más difíciles de mi etapa profesional. Ni toda la experiencia de nuestros antepasados nos sirve ante una situación totalmente inesperada y desconocida, que hemos de superar por nosotros mismos, pero he de confesar que sí nos ayuda, y mucho. Solo el hecho de tener la certeza en que ellos pasaron tiempos muy difíciles, e incluso más, y los superaron nos llena de ánimo, fuerza y esperanza.
– Ética y sensibilidad, dos cuestiones que tendrían que caminar juntas y de las que quizá carecemos cada día más en el mundo actual pero que en tu caso aparecen constantemente como estandarte. ¿Cómo consigues que se den la mano en la gestión de una bodega como Viña Tondonia?
Es algo que en nuestra Casa aprendimos con el ejemplo que nos transmitieron nuestros antecesores y por lo que trabajamos día a día, intentando ejercitarnos en ello y teniendo ambos valores como meta pues los consideramos importantes.
– Se dice que apuestas por la “no innovación”, por mantenerte fiel a la utilización de procesos tradicionales en la elaboración de tus vinos. ¿Te ha sido fácil conservar el clásico estilo de Viña Tondonia en estos tiempos en que todo cambia vertiginosamente en pro de la modernidad?
Si me lo permites no creo que todo cambie por la modernidad sino por la moda. Decir que apuesto por la no innovación es muy irresponsable y nada más lejos de la realidad. No apuesto por la no innovación y de hecho no estoy en contra de la innovación. Pero considero que para continuar un proyecto que comenzó hace mucho por alguien que fue valiente y tenía las cosas muy claras como nuestro bisabuelo hace falta perseverancia. Y me considero más perseverante en algo que ha demostrado ser actual, como nuestros clásicos vinos finos, que innovadora, simplemente, si es que por innovar se entiende hacer algo nuevo y, como consecuencia, supondría alejarse de ese estilo que tanto valoro. Quizás he sido perseverante en la no innovación, como forma de innovación.
– Viña Tondonia es una bodega familiar con casi 150 años de vida, que es todo un referente en el entorno vinícola mundial. ¿Dónde radica el secreto? ¿Qué es lo que hace Viña Tondonia para diferenciarse de los demás y mantenerse en la cima durante tantos años?
Tenemos 144 años. Quedan todavía algunos para los 150. No me gusta que nos quiten años pero tampoco ponernos años que no hemos vivido. Quizá el secreto esté ahí. En la verdad. En que la historia que hemos pasado, con sus luces y sus sombras, como todas las historias, ha sido profunda, sufrida, intensa y verdadera.
– De entre todos los vinos que se elaboran en Viña Tondonia, ¿tienes alguno que sea “la niña de tus ojos”?
Nuestro padre nos enseñó el sentido de la expresión “lo mejor es enemigo de lo bueno” por lo que no me gusta hacer comparaciones. Pero también nos enseñó a valorar la finura de la finca Viña Tondonia por sus resultados. Por eso elaboramos Viña Tondonia Rosado, Viña Tondonia Blanco , Viña Tondonia Tinto y Viña Tondonia Blanco Gran Reserva y Viña Tondonia Gran Reserva. Cada uno es para un momento pero en nuestra Casa jamás osaríamos hacer una celebración sin esta marca.
– ¿Cuáles son las pasiones y/o aficiones secretas y no tan secretas y, sobre todo, confesables de María José López de Heredia más allá de lo relacionado con el vino?
No soy nada original. Mi gran pasión es la lectura y también mi gran frustración porque me gustaría dedicarle más tiempo. Y, aunque los que me conozcan no se lo crean, pues todo el mundo me considera un ser muy social, también necesito profundamente la soledad y el silencio.
– Viña Tondonia es un nombre que, además de excelencia y calidad, implica respeto. ¿Crees que puede ser una limitante para que las jóvenes generaciones se acerquen a probar vuestros vinos? ¿Qué sugieres para promover la cultura vinícola entre las nuevas generaciones?
En absoluto. Ser joven no implica que no se tenga capacidad de admiración y respeto. Sentir admiración y respeto por algo dice mucho de quienes lo sienten y no al contrario. El respeto y la admiración no son serios sino el resultado de conocimiento y no se puede amar lo que no se conoce. No creo que haya que tratar a los jóvenes como ignorantes. Tendrán menos experiencia de vida pero hoy, lamentablemente, se trata a los jóvenes igual que a todos: como máquinas de consumir. Para que los jóvenes beban tienen que aprender a beber y eso se enseña en tu entorno. A las nuevas generaciones hay que dedicarles tiempo. Educar en algo es una labor que no termina nunca. Recibir visitas a la bodega se ha pasado a llamar “Enoturismo”. Para mí son “Eno-educación” ó “Eno-cultura”.
– Amante de los espumosos, ¿te has planteado incursionar en la elaboración de alguno o has pensado en la posibilidad de elaborar vinos en alguna otra zona vinícola?
Soy amante de todas “burbujas”…también de la cerveza y del agua con gas… Para nada. Soy de las de “zapatero a tus zapatos”…prefiero intentar hacer una sola cosa bien. No me canso cuando algo me gusta. No entiendo por qué la gente se aburre de hacer siempre lo mismo cuando se sabe que todos los genios lo fueron porque se ejercitaban mucho en lo que hacían, para lograr hacerlo bien. Quizás en mi siguiente vida me gustaría nacer en Jerez…pero de momento tenemos mucho proyecto del bisabuelo todavía inconcluso así que mucho trabajo por hacer, solo en Rioja.
– Te hemos preguntado sobre tus antepasados y la inspiración que han generado en ti, pero ahora nos gustaría que nos hablaras sobre ¿cómo ves el futuro relevo generacional en Viña Tondonia?. ¿De qué manera crees que has podido influir? ¿cómo describirías estos casi 150 años de vida de la bodega y cómo visualizas su futuro más cercano?
En la quinta generación tenemos 3 niñas, en este momento de 15, 12 y 9 años. Por tanto es pronto para hablar de relevo, por desgracia, porque ya tenemos ganas de que nos ayuden. Yo siempre le decía a nuestro padre que tenía que haber tenido 10 hijos, que tenemos mucho trabajo…En contra de lo que pudiera parecer dado el momento tan complicado y triste que estamos viviendo y las perspectivas de un planeta y quizás universo con “asustante” cambio climático, no soy pesimista. El ser humano siempre ha encontrado la forma de superarse y no pierdo la esperanza ni la confianza en que lo hará. No deseo influir sino espero un futuro donde quienes nos sucedan busquen profundamente la felicidad e intenten, hagan lo que hagan, hacerlo bien, con profesionalidad, con pasión, disfrutando, con generosidad y pensando en el prójimo. Si es así, Viña Tondonia no me cabe la menor duda de que sobrevivirá. Y si Dios me da salud durante muchos años y en algo puedo ayudar, tendrán mi experiencia y apoyo.
– Es indiscutible que un buen vino nace de una excelente materia prima, sin embargo, también has mencionado que “Las buenas personas hacen mejores vinos”. Para ti, ¿qué es lo que debe tener un gran vino?
Efectivamente dicho así suena naif y simple. Una muy buena persona, como tenga mala uva, jamás hará un buen vino. Un buen vino tiene que tener una zona, un clima, una tierra, una variedad de uva adecuada a esa tierra y a ese clima, y personas detrás con un sueño verdadero, con experiencia o con ganas, con conocimiento y estudio, con mucho trabajo y con respeto hacia la naturaleza que implica que siempre se está aprendiendo de ella. También honestidad para reconocer cuando las cosas no nos han salido bien y mucho sacrificio. Para sacar al mercado un buen producto hay que rechazar partidas que no dan la talla. Y eso implica sacrificio económico, selección. Sin todo ello el vino puede ser vino pero nunca será un “gran vino”. Y finalmente, un buen vino tiene que tener un buen cliente; gente exigente que lo sepa apreciar, juzgar y valorar.
– Y, por último, ¿nos gustaría saber cuál es el último vino que te ha emocionado y por qué?
A mí me emociona la Manzanilla que me tomo cada día en el aperitivo. Soy de placeres sencillos y de diario más que de algo para recordar. No obstante, dejando esto claro, y reflexionando un poco, uno de los vinos que me ha emocionado últimamente. y que desconocía, ha sido un vino italiano, Travaglini Gattinara Riserva 2013. Fino, elegante, fresco, con nervio, con personalidad. Muy bueno.