La nueva generación del Albariño
La variedad albariño sigue estando de moda. Una uva autóctona gallega que va más allá del concepto de vino joven, fresco y afrutado y cuyos devotos consumidores, son fans incondicionales también de su crianza sobre lías e incluso del buen entendimiento que la variedad puede llegar a alcanzar con la madera.

En la actualidad, una novel generación de jóvenes enólogos está llevando una nueva mirada al mundo del vino blanco elaborado con la variedad albariño. Todo un cambio generacional que aporta un toque de frescura, creatividad e innovación y que nos permite disfrutar hoy en día de una amplia gama de vinos de albariño ideales para degustar a nuestra complacencia.
Singularidad de las parcelas
Partiendo de la premisa de que “el vino se hace en el viñedo”, esta nueva generación se concentra principalmente en la singularidad y personalidad de cada parcela. Todo se basa en saber interpretar la variabilidad del terruño y del clima. Teniendo en cuenta que la mayoría de bodegas elaboradoras en la zona autóctona de la variedad albariño (Galicia) se basan en el minifundismo, la diversidad de pequeñas parcelas les permite practicar una viticultura y enología personalizadas para cada uno de los terroirs en función de sus características. Todo un proceso laborioso y artesanal que les permite así conseguir vinos diferentes y originales.
Todo por la albariño
Los nuevos viticultores entienden la albariño como una variedad de carácter diferenciador que aporta un perfil de frescura y complejidad. Hecho que ha llevado a esta variedad típica de las Rías Baixas a abrirse camino y a explorar otras denominaciones y regiones en las que también se cultiva esta variedad. En la actualidad podemos encontrar la variedad albariño plantada, no solo en comunidades españolas como Cataluña, Castilla y León y Cantabria, sino que ya es toda una habitual en las zonas vitivinícolas de Chile, Nueva Zelanda o Argentina. Como resultado se obtienen maravillosos monovarietales de albariño caracterizados por sus sabores limpios, su notable acidez y su gran potencial aromático. Pero eso no es todo, porque también se pueden encontrar interesantes coupages con variedades autóctonas de la zona de cultivo que potencian aún más las características de esta variedad estrella.
Gran potencial de guarda
El respeto al terruño y el profundo conocimiento de la variedad albariño permite ir más allá del clásico paradigma de vino joven, fresco y afrutado. Y es que si algo tiene la variedad albariño es acidez, un concepto ideal e imprescindible para la guarda de un vino. Esto ha hecho que nuevos enólogos experimenten con nuevos materiales como el hormigón, las tinas o los fudres, con el objetivo de que sus blancos adquieran una mayor complejidad de matices con el paso del tiempo. Otro aspecto a destacar es que nos encontramos con una de las pocas uvas blancas españolas que permite una óptima crianza sobre lías. Característica que proporciona mayor volumen, untuosidad y carácter varietal y que permite ampliar, todavía más, una verdadera búsqueda de la diferenciación por parte de las bodegas.
Y para seguir profundizando en el mundo de los vinos blancos, te invitamos a ver este video en el que se explica la diferencia entre albariño y verdejo, dos variedades emblemáticas de España, con sus perfiles únicos y características propias.