Maridajes navideños: Maridar vinos y sopas de Navidad
Pasan las semanas y se acerca de forma inexorable el gran día de Navidad. Una fecha para reunirse en familia alrededor de una gran mesa dispuesta con sabrosas recetas tradicionales, a ser posible, bien maridadas con el vino adecuado.
Y justamente sobre este tema queremos hablar en este post y en los que vendrán en los próximos días: De cómo maridar vinos y recetas navideñas. Así que para entrar en materia, inauguramos esta serie de artículos con algunas ideas sobre cómo maridar uno de los platos más tradicionales, y a la vez más complicados de maridar con vino: La sopa de Navidad.

Caldo Tradicional de Navidad. © Cuchillito y Tenedor
El caldo tradicional de Navidad está hecho a base de verduras (zanahoria, puerro, nabo, patata, col) y diferentes carnes (pollo o gallina, cerdo y ternera) que hierven en una olla grande con agua. El secreto de un gran caldo navideño está en el tiempo de cocción, que debe ser lenta, de entre 3 y 5 horas, para conseguir un caldo concentrado, con mucho sabor. Una vez pasado el tiempo de cocción, se cuelan todos los ingredientes y se sirve la sopa.
En Cataluña es muy típico servir el caldo de Navidad con galets (lumaconi en italiano), una pasta grande con forma de caracola, mientras que por lo general, en el resto de España se le añade huevo duro al caldo, cortado a trozos pequeños, y trocitos de jamón.
Asimismo, en buena parte del litoral Mediterráneo suelen añadírsele al caldo las llamadas pelotas, pequeñas albóndigas de carne picada y piñones, que habrán hervido los últimos 20 minutos junto al caldo. La tradición marca comenzar el ágape con el caldo, y atacar a continuación las carnes y vegetales que quedaron en la olla.
Para maridar vinos y sopas de Navidad os recomendaríamos decantaros por los finos y manzanillas de Jerez (el carácter salino y la acidez punzante de estos vinos van muy bien con las sopas y consomés), así como vinos tintos frescos, con poca carga de madera, preferiblemente de segundo año y de tanicidad moderada, de las variedades syrah, garnacha y pinot noir.
Ahí van tres recomendaciones:
Manzanilla Papirusa Lustau. Una sorprendente manzanilla envejecida en soleras bajo velo de flor, muy influenciada por el microclima húmedo y la brisa marina de la desembocadura del río Guadalquivir. Un vino versátil, salino y muy refrescante.
Cara Nord. Un vino muy interesante elaborado con garnacha, syrah y pequeños aportes de otras uvas autóctonas elaborado por Tomás Cusiné en la DO Conca de Barberá. Frescura, mineralidad, amplitud, fruta y un carácter rústico que pensamos que iría muy bien con una buena sopa de Navidad.
Manga del Brujo. De nuevo un coupage dominado por garnacha y syrah con aportes de tempranillo y mazuela. Un vino muy interesante, de la mano del enólogo y Master of Wine escocés Norrel Robertson. Pulido, envolvente y de dulzura muy medida.
Anímate a probarlos. ¡Buen provecho y buenos vinos!