Un paseo por los vinos del Loira – Parte 1
Los vinos del Loira predominantes son vinos blancos especiados, minerales, ahumados, salinos; rosados refrescantes, tintos afrutados y sutiles, vinos dulces, espumosos… todo un abanico de tesoros vinícolas de excelente calidad que, a menudo se ven eclipsados por los elaborados en Borgoña, Burdeos y Champaña. Los vinos del Loira son vinos elegantes, longevos y extrañamente infravalorados, así es la producción vinícola del Valle del Loira. Naveguemos pues a través del “Jardín de Francia”.

Para comenzar, vamos a ubicarnos.
El Loira es el río francés más largo. Sus más de mil kilómetros de longitud nacen en el Macizo Central, en el corazón de Francia, y atraviesan el país hasta llegar al Atlántico, a la altura de la ciudad de Nantes.
Esta zona es la tercera región vinícola francesa más grande en extensión y es hogar de alrededor de cuatro mil bodegas a ambos lados del río que forman parte de más de 80 denominaciones.
El Valle del Loira convive con grandes zonas productoras no solo de vino sino también de bebidas representativas de Francia. Está al norte de Cognac, al sur de Normandía, región donde la sidra es uno de sus productos insignia, y al oeste de Borgoña, cuna de algunos de los vinos más famosos a nivel mundial.
Ahora que ya estamos ubicados, ¿qué te parece si damos un rápido repaso histórico por los vinos del Loira?
Galia fue conquistada en el siglo I d. C por los romanos, quienes contribuyeron a extender el cultivo de la vid. Se dieron cuenta de que tenían una preciada carretera acuífera (el río Loira) que les permitía mover mercancías por todo el imperio y, además, se dieron cuenta de que las tierras que bordeaban el río eran perfectas para el cultivo de la uva.
En la Edad Media, la ubicación privilegiada del Valle del Loira hizo que la aristocracia francesa lo eligiera como “retiro de verano”, y se construyeron docenas de imponentes castillos en la región. Por otra parte, los monjes de la iglesia católica se dedicaban a cuidar de las viñas que ahí prosperaban y estas dos situaciones propiciaron que los vinos que se elaboraban en la zona cobraran más popularidad.
Y ¿qué hace que el Valle del Loira sea especial para la elaboración de vinos?
Su gran extensión de viñedo es tan heterogéneo en suelos, climas y geografía que es posible encontrar una amplia variedad de vinos de las más variadas características. Esta diversidad ocasionó que el Valle del Loira se dividiera en tres zonas generales y diferenciadas de producción vinícola.
El Bajo Loire, el Loire Medio y el Alto Loire.
En esta ocasión daremos un paseo por la región más occidental del Valle del Loira.
En el Bajo Loire, que abarca la zona del Pays Nantais, se ubica la denominación más grande en tamaño de todo el Valle del Loira: Muscadet AOP (Appellation d‘Origine Protégée). En este caso, Muscadet es el nombre del vino del Loira, no el del lugar ni el de una uva. Aquí se elaboran vinos secos a partir de la variedad Melón de la Borgoña. El Muscadet es un vino perfecto en su contexto de maridaje local. Es muy seco, con una ligera salinidad, pero con más estructura que acidez. Se lleva perfectamente con platos de gambas, mariscos u ostras.
En el Bajo Loire también se elaboran vinos blancos con la variedad Folle Blanche, que es más conocida por utilizarse en la producción del Armagnac y del Cognac.
Comienzan a aparecer vinos elaborados con Chenin Blanc, la reina de la zona, y en las regiones de Coteaux d’Ancenis AOP y Fiefs Vendéens AOP también se elaboran algunos tintos y rosados con las variedades Gamay, Cabernet Franc, Pinot Noir y Grolleau, una variedad tinta local.
Aquí haremos una pausa pero ésto apenas es el principio. Nos quedan dos zonas del Valle de Loira por recorrer y muchos tesoros vinícolas por descubrir que dejaremos pendientes para el próximo capítulo en la parte 2.