El nombre Bosque de Matasnos no es una invención poética ni una estrategia de marketing. Es memoria pura. En la década de 1960, este paraje de la Ribera del Duero fue roturado para ganar tierras de cultivo. El bosque original cayó, y con él, el esfuerzo titánico de extraer la leña terminó con la vida de muchos burros y asnos que ayudaban en el transporte. El lugar pasó a conocerse popularmente como el Bosque de Mata-asnos, un nombre duro, directo, que con el tiempo se simplificó hasta quedar en Matasnos.
Hoy, varias décadas después, la historia da un giro. La bodega Bosque de Matasnos no solo acepta ese pasado, sino que lo honra. Su proyecto nace con una vocación clara: recuperar el paisaje, respetar la naturaleza y elaborar vinos de altura que reflejen el carácter extremo y auténtico del entorno. Porque, paradójicamente, es el mismo bosque que un día fue arrasado el que ahora protege y arropa las viñas.
La bodega se encuentra en Peñaranda de Duero (Burgos), en plena D.O. Ribera del Duero, a una altitud imponente de 950 metros. Aquí, la altura marca el ritmo. Las oscilaciones térmicas son extremas, con diferencias de hasta 20 grados entre el día y la noche, lo que favorece una maduración lenta y equilibrada. Y aunque parezca contradictorio, las viñas están a salvo de las temidas heladas gracias al abrigo natural del bosque que rodea el viñedo. Naturaleza protegiendo naturaleza.
Ese equilibrio se expresa con claridad en Bosque de Matasnos BMA Syrah, un vino de producción muy limitada, elaborado únicamente en aquellas añadas en las que la climatología y la calidad de la uva lo permiten. No hay prisas ni concesiones; solo se embotella cuando el viñedo da lo mejor de sí.
El vino está compuesto casi en su totalidad por syrah procedente de un viñedo de tres hectáreas situado a 940 metros de altitud. Plantado en espaldera sobre suelos calizos —responsables de esa nota mineral tan característica—, el viñedo combina cepas históricas de 1960 con otras más jóvenes de 2007.
El trabajo en el campo sigue criterios de agricultura sostenible y ecológica de bajo impacto, con un objetivo que va más allá del vino: recuperar la biodiversidad perdida. La vendimia se realiza a mano y, una vez en bodega, la uva pasa por una doble mesa de selección: primero racimos, luego granos. La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, y el vino reposa después durante 12 meses en barricas de roble de 500 litros, mitad nuevas y mitad de segundo uso, buscando precisión, profundidad y respeto por la fruta.
El resultado es Bosque de Matasnos BMA Syrah, una experiencia única, intensa y muy demandada, pero solo al alcance de unos pocos elegidos.