La variedad de uva pecorino, autóctona de Italia y originaria principalmente de la región de Abruzzo, enfrentó un periodo de declive que la llevó al borde de la extinción. Sin embargo, en la década de 1980, se realizó un exitoso esfuerzo de rescate mediante la recolección de esquejes, lo que permitió su revalorización en el panorama vitivinícola. Hoy, pecorino forma parte de la nueva ola de vinos varietales italianos. Nombre que proviene de la palabra italiana "pecora," que significa pequeña oveja, hace referencia a las ovejas locales que solían pastar en los viñedos y, a menudo, se deleitaban con las uvas. Así, esta variedad no solo celebra su renacimiento, sino que también se posiciona como un símbolo de la rica herencia vitivinícola italiana. Alguien que lo sabe muy bien, es Cantina Orsogna, una cooperativa creada en 1964 por 450 socios en la zona de Abruzzo y que, gracias a su dedicación, hoy es el mayor productor de vinos orgánicos y biodinámicos del centro sur de Italia con 1.100 hectáreas de viñedo.
Bajo el mando del enólogo talentoso Camillo Zulli, nos presentan Cantina Orsogna Lunaria Civitas Pecorino, un vino blanco elaborado mayoritariamente de pecorino y un pequeño porcentaje de otras variedades blancas como malvasia y trebbiano. Cepas situadas a 15 km de la costa del Adriático a una altitud de 300-450 metros. Se trabaja en con tratamientos biodinámicos y la vendimia es manual en el momento óptimo de maduración. Una vez en bodega, los racimos enteros se envían a la prensa neumática y el mosto obtenido fermenta con sus levaduras autóctonas a baja temperatura en depósitos de acero inoxidable durante unos 30 días. Allí permanece sobre lías durante unos meses antes de embotellarse.
Cantina Orsogna Lunaria Civitas Pecorino no solo resalta la pureza y frescura de la variedad pecorino, sino que también celebra el compromiso de la bodega con la sostenibilidad y la herencia cultural de la región de Abruzzo. Sin duda, el renacimiento de una cepa emblemática.