Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. En el caso de Château Ducru-Beaucaillou, en sus más de 300 años de historia, han sido varias: Marie Desjean, Marie du Luc Ravez, Lucie-Caroline Johnston, la princesa Marie Karadja de Constantinopla, Mary de Burke… Todas ellas han tenido un papel fundamental en la historia de esta histórica propiedad de la AOC Saint-Julien. Y ahora reciben un homenaje con Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou.
Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou es un tinto que nace del ensamblaje de Château Ducu-Beaucaillou, La Croix Ducru-Beaucaillou y Le Petit Ducru de Ducru-Beaucaillou, los tres grandes vinos de esta casa. No obstante, donde reside la verdadera magia de Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou es en su terroir, localizado en el Médoc, en Burdeos (al oeste de Francia). Justo en esta Península, expuesta a la influencia del Gironda, el tiempo se verá moldeado por las masas de aire que llegan desde el estuario (el más grande de Europa con 635 km²). En concreto, justo en este enclave, diariamente se asiste a cuatro grandes mareas donde se levanta gran cantidad de agua. Irremediablemente esto influye, especialmente en las temperaturas, suavizando el frío del invierno y refrescando el calor del verano. Asimismo hay que destacar su suelo donde se mezclan gravas, margas y guijarros. Según cuentan Château Ducru-Beaucaillou debe su nombre a estos últimos guijarros de cuarzo, transportados y depositados históricamente por el Gironda, fundamentales para el bienestar del viñedos. Mientras que su naturaleza pobre obliga a las cepas a buscar los nutrientes en las margas (localizada en las capas más profundas), estos cantos retienen el calor durante el día para liberarlo por la noche y asegurar la correcta maduración de la uva.
La excelencia siempre será la máxima en Château Ducru-Beaucaillou. Esta sólo se conseguirá trabajando directamente en el viñedo, donde se apuesta totalmente por las prácticas respetuosas. “El hombre sólo está aquí de paso”, afirman en la propiedad. Y por ello, para que la huella sea mínima, se han abandonado los pesticidas y herbicidas, apostando por un cultivo mucho más natural asesorado por el Instituto Nacional para la Investigación Agronómica (INRA). Ya en el propio viñedo comienza el trabajo, realizándose una minuciosa selección de los mejores racimos que deben llegar a la bodega. Esta fase se completará en una larga mesa de selección, justo en la entrada de la bodega, donde tan sólo las mejores uvas podrán pasar a la sala de vinificación para la elaboración de Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou. En la sala de cubas Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou se vinifica en depósitos troncocónicos de acero inoxidable de poca capacidad y de nueva generación, donde se consigue alcanzar la mayor precisión posible. De hecho, cada parcela y cada variedad se vindica por separado. Finalmente, tras pasar por barrica, Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou será ensamblado y puesto a la venta.
Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Si en vez de estar en un segundo plano ellas fueran las protagonistas, seguro que otro gallo hubiera cantado. Por ella y por todas las demás brindemos con Château Ducru-Beaucaillou Madame de Beaucaillou.