En el año 1860, más de dos siglos después de su fundación, las bodegas Chivite realizaban la primera exportación de sus vinos. El 125 aniversario de este hecho histórico, que no todas las empresas consiguen hacer realidad, se conmemora con la Colección 125 a la que pertenece Chivite Colección 125 Reserva.
La finca Legardeta, a 40 km al suroeste de Pamplona, es el lugar en el que nace este monovarietal de tempranillo donde, a pesar de su ubicación al norte de la Península Ibérica, consigue encontrar el equilibrio perfecto, evitando sobremaduraciones y haciendo gala de una acidez sabrosa y marcada. En concreto, las cepas de Chivite Colección 125 Reserva se encuentran plantadas en suelos no demasiado fértiles, bajo un clima atlánico-continental, con temperaturas frescas y precipitaciones moderadas, en torno a los 600 mm al año.
La vendimia de Chivite Colección 125 Reserva se realiza manualmente, en pequeñas cajas de 200 kilos, teniendo siempre cuidado seleccionar tan solo los mejores racimos. Estos serán llevados a la bodega, donde se encuba por gravedad en tanques de acero inoxidable de 20.000 kg. Aquí Chivite Colección 125 Reserva realizará la fermentación, siempre controlando la temperatura, y teniendo especial cuidado en garantizar los remontados manuales y las extracciones suaves, que consigan extraer el mejor color, aroma y sabor posible.
Por último, una vez finalizada la fermentación alcohólica, Chivite Colección 125 Reserva se termina de redondear con la fermentación maloláctica y los meses que pasará en barricas de roble francés. Cada uno de los movimientos se realizará por gravedad consiguiendo con ello cuidar la calidad de Chivite Colección 125 Reserva, un tinto que pasará a la historia como un símbolo y referente del buen hacer.