En Francia, más que un trabajo, el viñedo es toda una religión. Para muchos, las uvas encarnan su pan de cada día y se dedican a cultivar las cepas centenarias (aquellas que pertenecieron a su familia), buscando sus mejores rendimientos. La mayoría vende sus uvas a grandes productores, pero muy pocos se atreven a dar el paso de elaborar sus propios vinos. Entre este último grupo de valientes se encuentran los hermanos Bouchard y su blanco Domaine de l'Enclos Chablis 1.er Cru Fourchaume.
Tanto a Romain como a Damien esto del viñedo les viene de familia. Desde hace años ambos, junto a un equipo de 19 personas, se encargan de seguir cultivando las 29 hectáreas ubicadas en la A.O.C. Chablis Premier Cru que han pertenecido a sus antepasados. Aquí, en el propio corazón de la región, se encuentra la finca familiar, una gran propiedad que en el pasado fue el hogar de los monjes de la abadía de Pontigny y que hoy en día es el cuartel general de esta empresa.
En el caso de Domaine de l'Enclos Chablis 1.er Cru Fourchaume los hermanos Bouchard se van hasta Fourchame, uno de los premiers crus más conocidos y famosos de la zona. Todo buen amante del Chablis guarda un lugar especial en su corazón para este cru, situado al norte, —en la margen derecha del Serein—, entre los pueblos de Chablis-Poinchy, Fontenay-près-Chablis, Maligny y La Chapelle-Vaupelteigne. Aquí la familia Bouchard posee tres parcelas vecinas con cepas antiguas que fueron plantadas en 1960. En concreto Fourchaume y su ubicación son bastante inusuales: tanto su exposición al oeste y suroeste, y sus suelos arcillosos, pardos y ligeramente pedregosos, convierten estas 130 hectáreas en la base perfecta para ofrecer uno de los chablis más complejos e intensos. En este lugar, al norte de la denominación, las cepas no sólo deben luchar contra la lluvia y la humedad, sino también contra el frío y las heladas, que en ciertas ocasiones ponen en peligro las cosechas. Tanto Damien como Romain hacen frente a esta amenaza con cultivos ecológicos, sin usar ningún tipo de productos químicos ni fertilizante, intentando siempre combatir los hongos y las enfermedades fúngicas con remedios naturales. Nada mal, ¿no?
En bodega el planteamiento sigue siendo igual de respetuoso, con mínimas intervenciones y siempre con fermentaciones naturales y espontáneas, a partir de levaduras autóctonas. En el caso de Domaine de l'Enclos Chablis 1.er Cru Fourchaume la crianza la realizará en barricas viejas. Un filtrado muy leve y un poco de azufre durante el embotellado será el broche final de este blanco mineral con el que los hermanos Bouchard fueron los primeros de su familia en atreverse.