La riesling es una de las uvas autóctonas de Alsacia. No Alsacia, No riesling, se podría decir. De todas ellas, la más especial se encuentra sin duda justo en el centro de la región, en el Grand Cru Schlossberg, el más antiguo de todos. Y nuestra propuesta, Domaine Weinbach Riesling Schlossberg Grand Cru nace aquí.
Ya en el siglo XV, antes de cualquier tipo de regulación o denominación, se sabía que los vinos de Schlossbergí eran de gran calidad. La fama se mantiene actualmente y sigue siendo merecida. Puede que las circunstancias cambien, vayan y venga, pero lo que sí que es inmutable es su suelo, de base granítica, donde se mezclan arenas y minerales como el potasio, el magnesio, el flúor o el fósforo. Gracias a este mezcla se consiguen vinos elegantes y finos. Todos estos matices se ven potenciadas gracias al cultivo, totalmente biodinámico. Domaine Weinbach, bajo la dirección de la familia Faller, fue unas de las pioneras en poner en práctica los cultivos orgánicos. No contenta, -y supersatisfecha con los resultados obtenidos-, en 1998 decidió dar un paso más y comenzó a hacer una prueba biodinámica en alguna de sus hectáreas. La experiencia piloto fue tan buena que finalmente, en 2005, las 38 hectáreas de Domaine Weinbach pasaron completamente a ser biodinámicas.
Esto último supone poner en práctica una serie de principios inamovibles como los trabajos manuales, los remedios caseros y la eliminación de cualquier tipo de sustancia química. La vendimia se realiza de forma manual y las uvas se seleccionan. Tan sólo las mejores podrán llegar a la bodega, donde fermentará en barricas de roble francés. Previamente, el mosto de Domaine Weinbach Riesling Schlossberg Grand Cru se habrá obtenido suavemente, ejerciendo presiones bajas y progresivas, consiguiendo un mosto limpio y claro. La fermentación será espontánea, a partir de levaduras autóctonas, sin ningún tipo de intervención. El trabajo de las levaduras no termina aquí, ya que una vez muertas (cuando finaliza la fermentación) pasan a ser conocidas como lías que estarán en contacto con el vino. Estos restos, ricos en proteínas, suavizan y redondean los vinos, dándole un gusto mucho más sedoso y gustoso en boca.
El sabor de Domaine Weinbach Riesling Schlossberg Grand Cru es difícil de olvidar. Y lo recordarás por siempre. Nadie dijo que fuera fácil olvidar uno de los mejores terroirs del mundo.