En castellano antiguo, "tirar el hato y el garabato" significa mandarlo todo al diablo o, como diríamos hoy con más flow, jugársela a una sola carta y darlo todo. Eso fue exactamente lo que hizo Jose Manuel Beneitez. Tras pasarse años viajando por medio mundo, elaborando vino en las bodegas más punteras de Portugal, California y Australia, un día decidió que ya era hora de frenar y escuchar la llamada de sus raíces. Agarró las maletas, lo apostó todo a una carta y regresó al pueblo de sus abuelos en Fornillos de Fermoselle (Zamora), en pleno corazón de la DO Arribes. ¿El plan? Recuperar pequeños majuelos de viñedos viejos abandonados al borde del espectacular cañón del Duero. Así nació El Hato y el Garabato, un proyecto de viticultura heroica y pura resistencia rural.
Para bautizar a este blanco tan especial, Jose viajó hasta el griego antiguo para rescatar la palabra eklektikós, que define a aquellos que eligen y adoptan elementos de diversas fuentes para quedarse con lo mejor, sin casarse con ninguna moda ni ceñirse a una sola tendencia. Y es que Ecléctico Artesano Lías es un vino libre por definición. Procede de apenas 8 hectáreas de minifundios indomables, con cepas viejas de entre 80 y 120 años que sobreviven colgadas a una altitud de entre 700 y 800 metros sobre el nivel del mar. Aquí el suelo es un festival de granito degradado que aporta una tensión y una energía mineral que no se pueden clonar en ninguna otra parte del planeta.
La elaboración en bodega es un ejercicio de respeto absoluto y mínima intervención. La vendimia se hace a mano, racimo a racimo, en esos pequeños majuelos. En lugar de meter tecnología pesada, se opta por un prensado directo y una fermentación espontánea, dejando que las levaduras indígenas salvajes hagan su magia a su ritmo. Después, el vino se retira a descansar durante 8 meses de crianza en depósito sobre sus lías finas, ganando una textura, un volumen y una complejidad brutales. Finalmente, el vino se embotella tal cual, sin filtrar y sin clarificar.
Cuando te sirves una copa de El Hato y el Garabato Ecléctico Artesano Lías, lo que te encuentras es un blanco con una personalidad arrolladora donde manda la variedad local puesta en cruz junto a un puzle de variedades locales escondidas en las viñas viejas. Es un vino eléctrico, vertical y con una profundidad granítica fascinante, pero arropado por esa sedosidad untuosa que le dan las lías. Un vino que no busca gustar a todo el mundo, busca emocionar a los que aprecian la autenticidad de un paisaje embotellado sin filtros. Una joya salvaje que demuestra que, a veces, mandar todo al diablo para volver al origen es la mejor decisión de tu vida.