Ser pionero implica adentrarse en lo desconocido, a menudo sin certezas, pero con la firme convicción de abrir nuevas posibilidades. Así fue que, a principios de la década de 1980, mientras la mayoría de los viñedos europeos seguían dependiendo de productos químicos, la familia Fasoli en Véneto (Italia) marcó un hito al transformar sus viñedos en ecológicos, convirtiéndose en un referente en prácticas sostenibles. En la actualidad, en manos de Matteo Fasoli (4ª generación), la bodega Fasoli Gino sigue comprometida a tratar sus 14 hectáreas de viñedos situados en el valle de Illasi (entre Verona y Soave) con tratamientos orgánicos y prácticas biodinámicas. Como resultado, presentan un porfolio de vinos fantásticos, fieles a sus orígenes, que son fuente de inspiración y apoyo para otros productores, no solo en Véneto e Italia, sino en toda Europa.
Ejemplo de este trabajo lo encontramos en Fasoli Gino Corte del Pozzo Bardolino, un vino tinto elaborado con las variedades corvina, corvinone y rondinella que crecen en una hermosa colina con vistas al lago de Garda sobre suelo morrénico (con arcilla, piedra y arena). El cultivo es y, tras la vendimia, las uvas se transportan lo antes posible al lagar. Allí, se seleccionan y se estrujan cuidadosamente y, después, comienza la fermentación en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. Finalmente, el vino se deja armonizándose en las lías finas alrededor de 6 meses.
Bajo la DOC Bardolino, Fasoli Gino Corte del Pozzo Bardolino es la auténtica expresión de un territorio único. Un vino que nace a partir de una mentalidad abierta y que irradia mineralidad, fruto del suelo morrénico y la brisa del lago.