Hay trayectorias que no se planifican, pero tampoco se improvisan. Simplemente van encajando. La de Iago Garrido empezó hace más de 15 años, cuando una decisión académica aparentemente lateral lo llevó a adentrarse en el mundo del vino. Venía de formarse como ingeniero agrícola y técnico de alimentos, pero terminó cursando enología, abriendo una puerta que aún no sabía que iba a ser definitiva.
Sus primeros pasos en este universo los dio en el Ribeiro (Galicia), trabajando codo con codo con un sacerdote. Allí, entre viñas, conversaciones pausadas y trabajo de campo, el vino dejó de ser una disciplina para convertirse en una forma de entender el territorio.
Con el paso de los años, esa relación con el viñedo se fue profundizando hasta volverse inevitable la idea de construir algo propio. Iago empezó a recorrer la zona con otra mirada, preguntando por terrenos, buscando un lugar donde poder dar forma a su proyecto personal sin romper con lo aprendido, sino continuándolo.
La oportunidad apareció en Riobó, en el concello de Cenlle. Allí estaba Augalevada. Cuatro hectáreas de viñedo con historia —antiguamente vinculado al Pazo de Riobó y, en aquel momento, en manos privadas— situadas en una pendiente en terrazas escondida en un valle boscoso, detrás del antiguo Monasterio de San Clodio. Un lugar que no necesitaba ser transformado, sino comprendido.
Así nace Fazenda Agrícola Augalevada. Un proyecto que no impone una idea sobre el paisaje, sino que se integra en él. Iago levanta allí su bodega y empieza a trabajar el viñedo como parte de un sistema vivo, donde incluso el ganado y las ovejas conviven entre las cepas, aportando equilibrio al ecosistema. Con el tiempo, el proyecto se convierte en el primer productor biodinámico certificado en la historia del Ribeiro.
Esa forma de entender el viñedo se refleja directamente en sus vinos, como Ollos Tinto. Un ensamblaje de caiño tinto, brancellao, espadeiro y sousón procedente de distintas parcelas en las riberas de los ríos Arnoia, Avia y Miño. Suelos de granito y pizarras rojas que aportan profundidad y tensión.
La elaboración sigue la misma lógica de respeto al origen. La vendimia es manual, con un despalillado parcial a mano del 70% y un 30% de pisado suave. La fermentación se desarrolla de forma espontánea con levaduras autóctonas, seguida de una maceración de entre 25 y 35 días en depósitos de acero inoxidable. Posteriormente, el vino realiza una crianza de 10 meses en barricas de roble de 500 litros. Sin clarificar, sin filtrar, sin estabilizar.
Como resultado, Fazenda Agrícola Augalevada Ollos Tinto se presenta como una lectura del Ribeiro hecha desde dentro, sin atajos ni artificios. Todo ello guiado por una filosofía en la que la biodinámica, la convivencia con el entorno y el respeto por los ritmos naturales no son un discurso, sino una forma de trabajo que se traduce directamente en el vino.