¿Tienes curiosidad por conocer cómo era el vino de antes? ¿Te gustaría saber qué tinto o blanco bebían tus abuelos? Esta misma inquietud es la que llevó a la última generación de la familia García de Lara a retomar la elaboración de vinos. Y decimos bien si usamos el verbo retomar ya que tanto los tintos como los blancos han sido siempre una constante en esta familia que, aunque con algunos periodos de inactividad, elabora vino desde 1878. Ahora, varios siglos después, la historia de esta familia continúa escribiéndose con cada uno de los sorbos de García de Lara Finca Villalobillos Tinto de la Pámpana Blanca.
Aunque el origen de García de Lara se encuentra en el siglo XIX hay que remontarse uno más, concretamente al XVIII, para comenzar a contar la historia de la finca Villalobillos, una casa de campo (conocida también como quintería), donde se encuentra el viñedo en el que nace García de Lara Finca Villalobillos Tinto de la Pámpana Blanca. En total son unas 284 hectáreas ubicadas en Corral de Almaguer (en Toledo) que tiene como principal peculiaridad su altitud, con unos 708 metros sobre el nivel del mar. Esta altura es la que divide la finca en dos zonas muy bien diferenciadas: la zona más baja —de una tierra fértil—; y la parte más alta, —con suelos pedregosos y calizos— donde se solían plantar los viñedos. Sin embargo, a García de Lara Finca Villalobillos Tinto de la Pámpana Blanca se le añade otra peculiaridad y es que las cepas en las que nacen se encuentran plantadas en la parte baja. Así lo decidió uno de los antepasados de la familia Gacía de Lara, quien decidió plantar en ese lugar los sarmientos que trajo desde Calatorao, un pueblo de Zaragoza. A día de hoy estas cepas, de pie franco y centenarias, siguen funcionando.
Si en el viñedo no hay otro afán que recuperar y mantener lo que había, las tornas cambian en bodega, donde las instalaciones se han modernizado completamente. Esta bodega, localizada en Villarrubia de Santiago, cuenta con espacios de elaboración y otros de crianza, donde los vinos pueden alcanzar el punto deseado. En el caso de García de Lara Finca Villalobillos Tinto de la Pámpana Blanca la vendimia se realizó de forma manual a finales de septiembre, marcando el pistoletazo de salida al proceso de elaboración que tendrá como siguiente parada el despalillado y estrujado. Esto se hará de forma suave, consiguiendo una pasta de vendimia donde aún no se hayan extraído muchos compuestos que puedan amargar los matices del futuro vino. Para potenciar al máximo tanto los aromas como el sabor García de Lara Finca Villalobillos Tinto de la Pámpana Blanca se mantendrá durante cuatro días en frío, macerando, hasta que se trasiega a los depósitos de acero inoxidable donde realizará la fermentación. Aquí mismo, tras el paso de las levaduras autóctonas, tendrá lugar la fermentación maloláctica, y quedando más que listo para el año de crianza en barricas usadas de roble francés y algunos meses en depósitos de acero inoxidable.
Ahora para viajar al pasado no hace falta magia ninguna. Adéntrate en el mundo de los vinos más antiguos con García de Lara y su tinto García de Lara Finca Villalobillos Tinto de la Pámpana Blanca.