Totalmente deliciosa, delicada y vigorosa. Con todos ustedes … ¡La uva marsanne! Autóctona del Valle del Ródano, donde fue mencionada por primera vez en 1781, esta variedad representa actualmente el 8% de la producción de esta zona al oeste de Francia. Ni su combinación con la roussane y la viognier consiguen eclipsar el potencial de esta variedad con la que se elabora grandes vinos, como Jaboulet Les Jalets Blanc.
La potencia es la principal característica de esta blanco, un vino que encaja perfectamente en la definición del estilo del Viejo Mundo, elaborado por una de las casas con más tradición del país galo. Es casi imposible mencionar la A.O.C. Crozes-Hermitage sin pensar en esta empresa, fundada hace casi dos siglos por Antoine Jaboulet en una pequeña comuna del norte del Valle del Ródano. Su renombre le viene gracias a tinto como La Chapelle, uno de los más emblemáticos del mundo. Sin embargo, nada tiene que envidiarle sus blancos que crecen sobre suelos pedregosos, donde se mezclan las arenas y el caolín blanco y bajo un clima templado, en ocasiones secos y la influencia del viento mistral.
Jaboulet Les Jalets Blanc se vendimia manualmente y las uvas se llevan rápidamente a la bodega. Antes de la fermentación se seleccionan, se prensan cuidadosamente y se deja reposar hasta que las levaduras arranquen a trabajar. Los depósitos de acero inoxidable serán claves durante todo este tiempo, manteniendo siempre una temperatura controlada. Al final de la fermentación Jaboulet Les Jalets Blanc se deja reposar sobre lías durante unos meses.
Los tintos de Jaboulet aparecen siempre en cualquier recomendación de vinos que hay que beber antes de morir. En general, se trata de botellas muy cotizadas, a las que puede costar mucho esfuerzo -y dinero-acceder. Mientras esa ocasión llega, ¿por qué no comenzar con los blancos? ¿Por qué no comenzar con Jaboulet Les Jalets Blanc?