En el viñedo más alto de Domaine Paul Jaboulet Ainé - entre Tournon y Mauve-, una cruz corona la cima. Este símbolo recuerda que durante años estas cepas estuvieron bajo el control de los Jesuitas. Este símbolo, tan emblemático de la A.O.C. Saint-Joseph, es el que da nombre al tinto Jaboulet Saint Joseph Croix Des Vignes.
La enóloga Caroline Frey y su equipo se encuentran detrás de este vino que necesita muy pocas presentaciones: puro Valle del Ródano, A.O.C. Saint-Joseph y syrah. No hacen falta más palabras. Aquí, en el norte del Valle del Ródano, la A.O.C. Saint-Joseph es sinónimo de exigencia y calidad. Justo en la margen derecha del río, el viñedo se encuentra plantado en laderas y terrazas empinadas que fueron cultivadas por los griegos y los romanos. Al menos, eso es lo que aseguran los estudios e investigaciones. A lo largo de la historia estos estándares tan exigentes ha conseguido que los tintos de esta denominación -conocidos bajo el nombre de Vin de Mauves- se hayan colado en las mesas más prestigiosas (era uno de los favoritos de Carlomagno) y en los grandes clásicos de la literatura (Víctor Hugo lo nombra en Los Miserables). En parte este carácter tan especial y único viene dado por los suelos de la denominación, de carácter granítico, que moldean y dan alma a la syrah.
Igualmente, si de algo puede presumir Domaine Paul Jaboulet Ainé es de ser una de las bodegas que más importancia han dado al tipo de cultivo de sus viñedos. Desde sus inicios, en el año 1834, sus propietarios (entonces era la familia Jaboulet) ya vieron claro que el éxito pasaba por respetar al máximo el suelo y el ecosistema. Los años han pasado, los factores han cambiado, -incluso el Domaine Paul Jaboulet Ainé ha pasado a otras manos (actualmente es propiedad de la familia Frey)-, sin embargo, el planteamiento y biodinámico se ha mantenido hasta la actualidad en las 113 hectáreas de la propiedad.
Jaboulet Saint Joseph Croix Des Vignes se vendimia en cajas de 20 Kg y se lleva a la bodega rápidamente. Aquí las uvas son seleccionadas y revisadas por el equipo de Domaine Paul Jaboulet Ainé. Durante todo el proceso las operaciones son minuciosamente controladas, consiguiendo que la fermentación arranque sin problemas a partir de levaduras autóctonas. Por último, Jaboulet Saint Joseph Croix Des Vignes tendrá una crianza en barrica de unos nueve meses.
En 1961 Domaine Paul Jaboulet Ainé consiguió colar uno de sus vinos en la lista de los mejores del mundo. Hoy en día, este título se revalida, añada tras añada. Aun así, ¿quién necesita premios ni reconocimientos teniendo una botella de Jaboulet Saint Joseph Croix Des Vignes?