Por regla general la vid tiene una vida media de 50 años. A medida que la cepa cumple años, su producción disminuye y aumenta la calidad de los racimos. No obstante, siempre hay una excepción que rompe la regla, como algunos viñedos que llegan a ver cómo se cumple el siglo. En el Valle del Loira (que se extiende por el centro de Francia) Xavier Weisskopf cultiva cepas de más de 90 años. Aunque se puede decir que más que cultivar, este viticultor (que con 25 años creó su propio domaine Le Rocher des Violettes), preserva y guarda con recelo este tesoro enológico que crece en el municipio de St-Martin-Le-Beau, en la A.O.C. Mountlouis-sur-loire (en Turena).
Esta zona, entre las orillas del Cher y el Loira, tradicionalmente se ha dedicado al cultivo de la vid. Mire por donde se mire, cada rincón rezuma historia y tradición. Quizás por este motivo, Xavier Weisskopf tuvo muy claro que este sería el lugar donde echaría raíces tras su formación con Louis Barruol en el Château Saint Cosme (en la Provenza). O quizás fuese por el terroir, único en el mundo, formado por suelo arcillo-calcáreos, conocido como Tuffeau o Toba. Esta piedra caliza, formada por pedernales, regula perfectamente tanto la temperatura de las cepas, como el aporte de agua y minerales. En el primer caso, los cantos retienen el calor del sol (liberándolo por la noche); en el segundo, influye directamente en la planta, consiguiendo plasmar todos los matices únicos del terreno.
En total, Le Rocher des Violettes se extiene sobre 17 hectáreas certificadas ecológicamente y que son trabajadas manualmente, respetando al máximo el ecosistema. Xavier Weisskopf desarrolla todas sus elaboraciones en una cueva del siglo XV cavada directamente sobre la piedra toba, ubicada en las afueras de St-Martin-Le-Beau. El principal atractivo de esta ubicación se encuentra en su temperatura ambiente, que se mantiene constante entre los 13 °C y los 14 °C, convirtiéndose en un seguro que garantiza que los grados no se disparen durante las fermentaciones alcohólicas (que se realizan de forma espontánea). En el caso de Le Rocher des Violettes Le Grand Clos, fermentará y tendrá una crianza de aproximadamente un año en fudres de 500 litros (parte de ellos de primer uso).
Sin duda la experiencia es un grado; y Le Rocher des Violettes Le Grand Clos está en el nivel más alto: un privilegio del que no todos pueden presumir.