El amor lo puede todo; y dicen que también mueve montañas. En el caso del viticultor Xavier Weisskopf su pasión por la uva chenín lo llevó a cambiar su Ródano natal por el Valle del Loira, el hogar de esta variedad. Hoy, acompañado por su esposa desde su domaine Le Rocher des Violettes, se dedica en cuerpo y alma a elaborar vinos —la mayoría de ellos monovarietales—, como Le Rocher des Violettes Touche-Mitaine.
En concreto la chenin es la uva autorizada y la reina en la A.O.C. Mountlouis-Sur-Loire. Su origen en este lugar (en la zona de Turena) se remonta a mediados del siglo XIX cuando Thomas Gohier y Denis Briçonnet (abad de Cormery) lo cultivaron cerca de sus castillos y del monasterio de Mont-Chenin (de ahí su nombre). Según cuenta la historia esta uva, que era originaria de Anjou y que mutó a partir de la pineau d’Aunis, encontró en este sitio su hogar. El suelo típico de la zona, que se conoce como Tuffeau o Toba (abundante en arcilla y cal) y esta variedad formaron una pareja perfecta, desarrollando matices y cualidades únicas.
Con sólo 25 años Xavier Weisskopf lo supo detectar y se lanzó a crear su proyecto sobre 7 hectáreas de viñas viejas (que hoy han aumentado hasta las 17 hectáreas) y una bodega excavada en la propia piedra, a modo de cueva, datada del siglo XV, donde se dan unas condiciones más que favorables con una temperatura constante entre los 13 °C y los 14 °C. Estas condiciones son más que favorables teniendo en cuenta el tipo de elaboración que lleva a cabo Xavier Weisskopf, siempre partidario de la mínima intervención. En el campo, los cultivos son totalmente ecológicos y en bodega los vinos se intentan tocar lo menos posible. De esta forma, con esta temperatura ambiente constante, se garantiza que no se desvíe el termómetro durante la fermentación alcohólica, que se desarrolla espontáneamente y a partir de levaduras autóctonas. Le Rocher des Violettes Touche-Mitaine fermenta y reposará aproximadamente durante un año en barricas de 228L. Tanto la vendimia como los trabajos en el campo son totalmente manuales, garantizando el bienestar y la salud de las cepas de más de 35 años que forman el verdadero tesoro de esta bodega.