En Champagne, una de las regiones vinícolas más icónicas del mundo, destacar es probablemente una de las tareas más difíciles. Aquí conviven algunas de las casas más famosas del planeta, siglos de tradición y un prestigio que pesa tanto como las botellas que reposan en sus cavas. En un lugar así, encontrar una voz propia requiere visión, paciencia y una buena dosis de valentía.
Esa visión hoy lleva el nombre de Frédéric Zeimett. El actual director de la histórica Maison Leclerc-Briant no llegó por casualidad. Antes de asumir el reto, acumuló experiencia durante once años en Moët & Chandon, pasó dos años en Champagne Pommery y también fue director general del grupo vitivinícola del reconocido productor del Ródano Michel Chapoutier. Con ese recorrido, Zeimett aterrizó en 2012 en una maison que estaba a punto de vivir una nueva etapa.
Ese mismo año marcó otro punto de inflexión con la llegada de dos nuevos propietarios estadounidenses, Denise Dupré y Mark Nunnelly. Ambos vieron un potencial enorme en una casa fundada en 1872 en Épernay que llevaba décadas trabajando con una filosofía sorprendentemente adelantada a su tiempo. Mientras muchas bodegas apenas comenzaban a hablar de viticultura sostenible, Leclerc-Briant ya cultivaba sus viñedos de forma orgánica desde los años cuarenta.
La propiedad cuenta hoy con 8 hectáreas de viñedo propio y complementa su producción con uvas procedentes de unas 15 hectáreas adicionales cada año. Sin embargo, más allá de las cifras, lo que realmente distingue a la casa es su forma de entender el champagne. Bajo esta nueva etapa, Leclerc-Briant ha consolidado una identidad marcada por la precisión y el respeto absoluto por el viñedo. La maison ha ganado notoriedad por elaborar champagnes de gran pureza, con vinificaciones extremadamente cuidadas, cuvées sin azufre añadido en algunos casos, dosajes mínimos e incluso etiquetas certificadas como 100% veganas.
En este contexto nace Leclerc-Briant Les Monts Ferrés Extra Brut, un Blanc de Blancs elaborado exclusivamente con chardonnay procedente del Premier Cru de Vertus, uno de los terroirs más interesantes de la Côte des Blancs. La fermentación se realiza de forma natural en barricas de roble y el vino permanece sobre sus lías entre 9 y 10 meses, un proceso que aporta profundidad y una textura delicada. El dosaje es mínimo, apenas 1,4 gramos de azúcar por litro, lo que permite que el carácter del terroir y la precisión del chardonnay se expresen con claridad.
En una región donde la historia pesa tanto como la reputación, Leclerc-Briant Les Monts Ferrés Extra Brut demuestra que todavía hay espacio para reinterpretar Champagne con una mirada contemporánea, sin perder de vista la elegancia que ha definido a la región durante siglos.