Surgieron a finales del siglo XIX como guardianes de la autenticidad y calidad de los productos regionales. Cada sorbo de vino, cada bocado de queso y cada gota de aceite de oliva lleva consigo la esencia única de su lugar de origen, gracias a este sello de garantía. En Francia, las Denominaciones comenzaron con la ley de 1905, estableciendo normas para vinos en regiones como Borgoña y Burdeos. El propósito: asegurar calidad y autenticidad, proteger la reputación de las regiones productoras y brindar a los consumidores información clara sobre los productos que adquieren. Muchas surgieron en el pasado siglo, pero algunas se han formado incluso en este siglo. Un ejemplo notable es Bourgogne Gamay, que se convirtió en una nueva denominación regional en 2011. Una clasificación cuyos vinos deben proceder únicamente de los crus de Beaujolais: Brouilly, Chénas, Chiroubles, Côte-de-Brouilly, Fleurie, Juliénas, Morgon, Moulin-à-Vent, Régnié, Saint-Amour y que, en ningún caso, puede usarse la gamay de los viñedos de Beaujolais y Beaujolais-Villages. Louis Latour, la gran bodega familiar que se mueve como pez en el agua por Borgoña, ha sabido sacarle el mejor provecho a esta región concreta con la elaboración de Louis Latour Bourgogne Gamay, un vino que conquista por su frutalidad y frescura.
Fruto de unos viñedos de entre 25 y 35 años que se encuentran plantados en suelo de granito, arcilla y caliza, Louis Latour Bourgogne Gamay se trata de un monovarietal de gamay que se cultiva de forma responsable y que se vendimia manualmente en su momento óptimo de maduración. En bodega, se seleccionan, despalillan y estrujan las mejores uvas y, después, se lleva a cabo una fermentación tradicional en depósitos abiertos con levaduras autóctonas. Finalmente, el vino permanece durante 10 meses en cubas de acero inoxidable.
Como resultado nos presentan Louis Latour Bourgogne Gamay, un vino tinto, fresco y lleno de fruta que, al igual que el resto de sus compañeros de bodega, irradia calidad. Y es que si por algo se ha mantenido esta casa con más de 200 años de historia en Borgoña es por saber reflejar con máxima preciosidad cada uno de los terroirs que trabaja. ¡Para muestra un botón!