En la pintura del Renacimiento y el Barroco, los palacios eran símbolos de poder, lujo y autoridad. Edificios como el Palacio de Versalles o el Palacio de Buckingham han inspirado no solo lienzos, sino también películas históricas que nos transportan a épocas de grandeza y esplendor.
Hoy, ese concepto de palacio lo trasladamos al mundo del vino. Nos encontramos en el Mirador de Luis Cañas, rodeados por la finca que da nombre a su vino de autor, Finca El Palacio. Esta bodega familiar, ubicada en Villabuena de Álava, en el corazón de la Rioja Alavesa, ha combinado tradición y modernidad desde 1928, transmitiendo la personalidad del terruño en cada botella.
Lo que hace único a este viñedo es su tamaño y antigüedad: dos hectáreas con 60 años, una joya de la región. Está plantado en suelos arcillo-calcáreos, con una inclinación ligera que da carácter al vino. La biodiversidad en la viña —hierbas, vida en las raíces y fauna local— ayuda a que la tierra respire y el agua se infiltre, creando vinos con profundidad y complejidad.
Luis Cañas Finca El Palacio es un vino parcelario que refleja todo esto en su ensamblaje. Aquí, no es el enólogo quien decide las proporciones, sino la propia viña. Plantadas en 1969, las cepas nos marcan la mezcla: tempranillo, graciano y viura. Las uvas se vendimian a mano, se seleccionan cuidadosamente racimo a racimo, y fermentan juntas en tina de roble francés. La maloláctica ocurre en barricas de 500 litros, donde descansan 15 meses antes de convertirse en un vino que captura la esencia de cada rincón de la parcela.
Así como los palacios del arte reflejaban poder, historia y belleza, El Palacio de Luis Cañas muestra en cada copa la grandeza de la Rioja Alavesa: tradición, cuidado y personalidad que se sienten, se disfrutan… y se recuerdan.