En la Valtellina, un estrecho valle alpino del norte de Italia, el nebbiolo —o chiavennasca, como lo llaman aquí— crece aferrado a terrazas imposibles. Aquí cinco crus históricos de la región son auténticos santuarios vinícolas donde cada metro de viña ha sido conquistado a mano, piedra a piedra.
Sassella, Grumello, Inferno, Valgella y Maroggia son paisajes verticales, pendientes que desafían la gravedad, exposiciones solares milimétricas y microclimas que cambian con un paso en falso. Cada cru tiene su personalidad —unos más austeros, otros más aromáticos, otros más intensos—, pero todos comparten un elemento que impresiona incluso antes de descorchar la primera botella. Todos los viñedos están sostenidos por miles de kilómetros de muros de piedra seca, una obra monumental construida a lo largo de siglos. Viticultura heroica en el sentido más literal.
Con estas premisas Marco Ferrari se yergue como el nuevo nombre a seguir en la zona. Tras trabajar con Frank Balthazar en Cornas y hacer prácticas con algunos de los mejores viticultores clásicos del Ródano Norte Francés, Gonon, Clape o Thierry Allemand, Marco adquiere un profundo conocimiento y comprensión de lo que se necesita para trabajar en viñedos verticales y rocosos donde la mecanización es una quimera. A esto añade un posterior paso por Arpepe, sin duda la bodega clásica referencial de la Valtellina, hasta que en 2021 decide lanzar su propio proyecto personal tras haber aprendido con algunos de los mejores.
Es así como nos muestra productos como Marco Ferrari Valtellina Superiore Inferno. Fruto de un cru que no engaña a nadie con su nombre: terrazas estrechas, paredes de roca que en verano parecen planchas ardientes y pendientes que obligan a trabajar con las manos apoyadas en la piedra. Un lugar extremo que, en las manos de Ferrari, se convierte en poesía mineral.
Marco apuesta por una vinificación sincera y sin artificios. El 70% del vino proviene de racimo entero y el 30% restante de uvas despalilladas sin estrujar. La fermentación es espontánea en acero durante 15 días, con dos bazuqueos diarios que buscan precisión, no potencia.
Marco Ferrari Valtellina Superiore Inferno es un vino que captura la esencia misma de la montaña. Mineral, fresco, elegante y con esa tensión eléctrica tan característica del nebbiolo alpino. Nada de excesos, nada de maquillaje.