En las montañas de El Bierzo (Castilla y León), Otero parece un pueblo cualquiera. Pero allí, entre caminos flanqueados por tojo —ese arbusto espinoso tan común en Galicia designado por sus vecinos como toxo— se cultivan viñas que llevan décadas resistiendo al clima de montaña.
Ahí es donde la joven vilñadora Olga Verde desarrolla Toxo, un proyecto nacido de la colaboración vecinal y del compromiso de preservar el patrimonio vitícola de la zona. Sus viñas ecológicas tienen más de 80 años y ocupan apenas 0,9 hectáreas en las caras norte de Otero y Corullón, lugar que los reconocidos Ricardo y Álvaro Palacios han hecho famosa entre aficionados al vino español.
La parcela La Madroñal, con viñas viejas de mencía y merenzao, a 563 metros de altitud con orientación sureste, es el corazón de este proyecto. La vinificación se hace con un 30% de racimos enteros y el resto despalillado, fermentando de manera natural y sin prisas. Después, el vino descansa 9 meses en barricas de roble francés, ganando complejidad sin perder su frescura original.
Toxo Villa de San Clemente es el resultado de décadas de historia, respeto por la tierra y trabajo de quienes saben que las cosas buenas requieren tiempo. Cada botella lleva la esencia de un viñedo de montaña berciano, donde la tradición y la naturaleza se encuentran en perfecta armonía.