La Borgoña es pura magia. Este maravilloso rincón (localizado en el centro-este de Francia), se divide en pequeñas parcelas llamadas climats donde nacen vinos de excelente calidad con características y peculiaridades muy perfiladas. Apenas unos metros o kilómetros de diferencia son determinantes para obtener dos vinos totalmente distintos.
Quizás, en otras regiones vitivinícolas del mundo, el nombre no sea tan importante; no obstante en un vino borgoñés -aparte de los grand cru y premier cru- es fundamental que aparezca el municipio o viñedo donde se ha vendimiado y producido. Así ocurre por ejemplo en Philippe Pacalet Puligny-Montrachet, un blanco elaborado por Philippe Pacalet con uvas del municipio Puligny-Montrachet (bajo la A.O.C del mismo nombre), concretamente de los viñedos Les Noyers Brets, Le Trezin y Les Petits Noizerots. Estos tres climats, que cuentan con denominación municipal, se sitúan en el centro de la Côte de Beaune, al sur de la Côte d’Or (en el centro de Borgoña). En él la chardonnay- con una media de 45 años- crece en un terroir muy particular: suelo de arcilla y caliza, orientación sureste y microclima fresco. Importantísimo y fundamental para Philippe Pacalet las levaduras autóctonas (protagonistas de la fermentación), que ya están presentes en el suelo, por lo que el trabajo de las cepas y la tierra debe ser totalmente cuidadoso y respetuoso.
En bodega la vinificación de Philippe Pacalet Puligny-Montrachet comienza con el prensado de los racimos enteros. Tras un breve reposo del mosto, el viaje de Philippe Pacalet Puligny-Montrachet continúa con la fermentación alcohólica (a partir de levaduras autóctonas) y con la fermentación maloláctica. Hay que destacar que en ningún momento se utiliza SO2 durante el proceso de elaboración. La crianza de Philippe Pacalet Puligny-Montrachet se realizará sobre lías, sin trasiegos, durante un periodo medio de 13 meses. En concreto esta última fase es muy importante para Pacalet. Su duración la determinará la cata. Hay que tener en cuenta que para este vigneron cada clima y terruño es distinto, por lo que cada uno necesitará su propio tiempo y desarrollo. Hay que vigilarlos de cerca y, cuando sea el momento oportuno, embotellar y comercializar. Ni más, ni menos. Cuando Philippe Pacalet Puligny-Montrachet esté listo, sin filtrar ni clarificar, se trasiega y embotella manualmente (previo reposo de dos meses). Al fin y al cabo el vino es el que manda y en la Borgoña no hay dos iguales.
El abanico de posibilidades es amplísimo, por lo que convertirse en un entendido de esta zona conlleva esfuerzo. Es necesario entrenar el olfato y el gusto a conciencia. Los viñedos municipales son el primer paso de la clasificación. El primer escalón para llegar a conocer la excelencia.