En la mitología griega, la ambrosía era el alimento exclusivo de los dioses del Olimpo, una sustancia celestial que les otorgaba el don de la inmortalidad. Cuando la familia Ceci decidió bautizar así a su vino más preciado, no lo hizo por un arranque de soberbia, sino porque sabían perfectamente que tenían entre manos un blanco capaz de desafiar el paso de los años con una elegancia sobrehumana. Este viaje arranca en Vignamato, un nombre que encierra un precioso homenaje doble. Por un lado hace referencia a Amato, el abuelo que introdujo los primeros vinos de la casa en el mercado local, y por otro, se traduce literalmente como "viñedo amado". Hoy, con la cuarta generación encarnada por Alessandra, Andrea y Francesco aportando una visión fresca y abierta junto a sus padres Maurizio y Serenella, la bodega se ha consolidado como el gran referente de la DOCG Castelli di Jesi Verdicchio Riserva.
El secreto de Vignamato Castelli di Jesi Verdicchio Classico Ambrosia Riserva se esconde en una diminuta joya de apenas 2,5 hectáreas de viñedo. Una parcela privilegiada, situada a 250 metros de altitud en la región italiana de las Marcas, donde los suelos arcillosos aportan una estructura y una densidad imponentes. Aquí, la uva verdicchio se empapa del clima templado de la zona, constantemente mimada y refrescada por las brisas que llegan desde el cercano mar Adriático. Para elaborar este vino, la familia Ceci espera pacientemente a que las uvas alcancen una cosecha tardía, logrando que los granos se concentren al máximo y se llenen de matices complejos antes de ser vendimiados.
En la bodega, el trabajo es una sintonía perfecta entre la pureza y la sofisticación. Tras un prensado sumamente suave, el mosto fermenta a una temperatura controlada de 16-18 °C en tanques de acero inoxidable. A partir de ahí, se aplica una división milimétrica para moldear su personalidad: el 60% del vino madura en depósitos de acero inoxidable para preservar intacta la frescura crujiente, la acidez vertical y la tipicidad de la fruta, mientras que el 40% restante se cría en barricas de roble durante un periodo de 12 a 14 meses para ganar volumen, untuosidad y una textura de terciopelo. Tras el ensamblaje y el embotellado, el vino reposa otros 6 meses en los calados de la bodega antes de ver la luz.
Al descorchar Vignamato Castelli di Jesi Verdicchio Classico Ambrosia Riserva, nos encontramos con una obra de arte embotellada lista para convertirse en el gran protagonista de las mejores mesas, demostrando que el amor por la tierra y la paciencia familiar pueden dar vida a un blanco verdaderamente eterno.