Mario Antoniolo era un joven que en 1940 se enamoró de una joven de Gattinara. Él no era de allí, pero nada se interpondría entre él y su amor. Por este motivo decidió quedarse allí, en esta ciudad del norte italiano, donde compró los antiguos viñedos de un monasterio del siglo XV para comenzar a elaborar vino. Hoy en día, esta historia tan romántica, continua con Antoniolo Societá Agricola, uno de los principales elaboradores de tintos del Piamonte.Allí se elabora Antoniolo Gattinara Riserva, un reserva monovarietal de nebbiolo con tres años en barrica y un año en botella.
Actualmente, los encargados de llevar las riendas de este negocio familiar son Lorella Zoppis Antoniolo y su hermano Alberto, tercera y última generación de la familia, quienes se encuentran actualmente al frente de este proyecto. Por el momento estos hermanos -a pesar de sus grandes elaboraciones- son tan sólo una pequeña parte de la historia de esta zona donde los romanos ya plantaron las primeras vides alrededor de la ciudad. Aquí los viñedos viejos-entre 50 y 60 años- crecen sobre las laderas orientadas al sur, a una altura entre los 270 y 400 metros de altitud (muy cercano a los Andes). El clima es continental, con suelos de grava de origen volcánico, muy rico en hierro, con carbonato, calcio y magnesio donde la nebbiolo (conocida en la zona como spanna) crece y madura maravillosamente.
Las uvas de Antoniolo Gattinara Riserva se maceran durante unos 20 días y fermentan con sus propios levaduras en depósitos de hormigón. A esta fermentación alcohólica le seguirá la maloláctica -de forma espontánea- y una crianza en toneles de roble durante 36 meses.
De Antoniolo Gattinara Riserva tan sólo se producen 20.000 botellas. Lo que se haga con ellas, es cosa de cada bebedor: o puede guardarse en las bodegas privadas para ver su evolución en el tiempo, o bien puede beberse en el momento, con una fruta muy rica. ¡Decidan ustedes!