La piedra filosofal, ese mítico objeto de la alquimia, ha fascinado a generaciones enteras con la promesa de transformar el plomo en oro y otorgar la inmortalidad. En la cultura popular, pocos han sabido capturar esta idea con tanta fuerza como J.K. Rowling en su emblemático libro "Harry Potter y la piedra filosofal", donde la piedra posee el poder de conceder vida eterna y una riqueza inimaginable. Pero la alquimia va más allá de la magia y la ficción. En antiguos textos esotéricos se encuentra un mensaje enigmático resumido en el acrónimo VITRIOL:
V.I.T. – Visite Interiorem Terrae (Visita el interior de la tierra)
R.I. – Rectificando Invienes (Rectificando, encontrarás)
O.L. – Occultum Lapidem (La piedra oculta)
Este mantra invita a “descender a las entrañas de la tierra y, al purificarla, descubrir la piedra oculta.” Se cree que VITRIOL representa la sustancia alquímica más trascendental, la llave para hallar la legendaria piedra filosofal.
Inspirados por esta premisa, los vinos de Domaine de Bila-Haut parecen envolver en un halo de misterio y magia cada cosecha. Un proyecto que no podría existir sin la visión y el talento de Michel Chapoutier, uno de los grandes nombres de la enología francesa y un referente en la viticultura biodinámica. Reconocido por su profundo respeto hacia la tierra y las tradiciones, Chapoutier despliega su savoir-faire en la prestigiosa denominación Côtes du Roussillon-Villages, situada en la encantadora región del Languedoc-Roussillon.
El vino Bila-Haut R.I. lleva en su nombre la esencia misma de la alquimia (Rectificando Invienes), un guiño a la paciencia, la transformación y el perfeccionamiento. Ubicada en Lesquerde, la viña crece en una suave pendiente orientada al norte, sobre un terroir de granito y grava, un suelo pobre pero lleno de carácter y energía.
Cultivado bajo prácticas ecológicas y biodinámicas, el syrah es vendimiado a mano, fermentado con una maceración de 4 a 5 semanas y criado durante 18 meses, combinando barricas demi-muids y tanques de hormigón. Esta meticulosa elaboración le confiere una frescura y suavidad únicas, que mantienen intacta la esencia del terruño.
Así, al degustar Bila-Haut R.I., descubrimos un vino que refleja con precisión la tierra de la que nace: mineralidad intensa, notas profundas de fruta negra y especias, con una estructura elegante y taninos sedosos. Un vino que, gracias a Michel Chapoutier, este vino ofrece una experiencia sensorial plena y auténtica, digna de los grandes terroirs del Rosellón.