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Gutiérrez Colosía, la última gran bodega a los pies del Guadalete

23/11/2022 Bodegas

Que la Sherry Week 2022 ha dado para mucho lo sabemos. Año tras año la fiesta internacional del vino sorprende, y no sólo por la calidad que demuestran sus vinos, sino también por las historias, rincones y lugares tan especiales con los que deslumbra y engancha este rincón de Andalucía, al sur de España. ¿Te imaginas catando un vino elaborado justo donde partían los barcos en sus expediciones a América? ¿O quizás prefieras un Palo Cortado de más de 100 años? Todo ello es posible en las bodegas Gutiérrez Colosía, la única bodega que continúa elaborando sus vinos en la propia orilla del río Guadalete, en El Puerto de Santa María.

Una bodega que rebosa historia

Posiblemente, Gutiérrez Colosía, en El Puerto de Santa María, sea una de las bodegas con más historia en el Marco del Jerez (y mira que eso está complicado). En concreto esta empresa, dirigida actualmente por la familia del mismo apellido, fue fundada en 1838. En aquel momento, y bajo otro nombre, su actividad se limitó durante muchos años a ser almacenista, guardando y vendiendo vinos, hasta 1969 cuando José Gutiérrez Dosal (bisabuelo de la última generación de la familia) compró las instalaciones y se embarcó en esta nueva aventura de vender vinos que han sido criados y envejecido justo en la desembocadura del río Guadalete (bautizado así por los árabes cuyo significa Río del Olvido).

Indudablemente, la ubicación es envidiable. Historiadores y expertos no se cansan en reseñar el valor histórico y la importancia que el Guadalete ha tenido (y aún tiene) para la ciudad. De hecho en esta vía fluvial -que es la puerta de entrada y salida a la Bahía de Cádiz-,  es donde se sitúa el origen de El Puerto de Santa María cuando en tiempo de los griegos Menesteo (un caudillo ateniense que luchó en la Guerra de Troya) fundó la ciudad a orillas de este río. ¡Pero esta no es la única figura histórica que se puede relacionar done este río! También el rey Alfonso X El Sabio, Juan de la Cosa (creador del primer mapa mundi) e incluso Cristóbal Colón quedan vinculados a su historia. Los Duques de Medinaceli, que en parte financiaron el viaje de Colón, vivían en El Puerto y tras el descubrimiento todos los viajes y expediciones al Nuevo Mundo partían desde el Guadalete. ¿Desde dónde lo iban a hacer si no?

Una bodega que sigue haciendo historia

A día de hoy, tres siglos después, la historia no cesa y Gutiérrez Colosía continúa escribiendo capítulo tras capítulo no sólo su relato, sino la historia de esta ciudad donde hoy es la única bodega que sigue elaborando vinos a los pies del río.

Bajo unas condiciones especiales, únicas e irrepetibles, las botas de Gutiérrez Colosía van adquiriendo con el tiempo un carácter muy especial gracias a la influencia del río, que se convierte en un factor determinante por dos motivos: el primero, por las condiciones de humedad, perfectas para la aparición y crianza de las levaduras del conocido velo en flor; la segunda, los vientos de Poniente y de Levante que en su camino hasta la gran nave de crianza (conocida en la zona como nave catedral), recorres parte de las salinas de El Puerto. 

De esta forma todos sus vinos, tantos los secos (Fino, Manzanilla, Amontillado y Olorosos), como los dulces (Cream, Pedro Ximénez y Moscatel) tiene unos toques únicos, que los hacen inconfundibles allí donde vayan.

Fino: el sabor más típico de El Puerto

Si El Puerto de Santa María tuviera que ser identificado con un sabor, sin duda sería con un fino, y concretamente con este Fino de Gutiérrez Colosía. Obtenido tras la fermentación de un vino base de uva Palomino, al que se le añade alcohol hasta los 15º (en la zona esta práctica se conoce como encabezado), este vino es la mejor forma de conocer la levadura y velo en flor (que se mantendrá durante tres años). Llamará la atención su carácter salino y punzante. Todo un clásico con el que comenzar la cata de esta casa. 

Si el Fino Gutiérrez Colosía te gusta, no dudes en dar el siguiente paso y atreverte con su Fino en Rama. ¡Más pureza es imposible!

Amontillado: ideal para los amantes de las sensaciones fuertes

Los entendidos dicen que de todos los vino de Jerez el amontillado es el más completo, ya que ha estado sometido tanto a una crianza biológica como oxidativa. Este es un vino que comienza con el velo en flor, como el Fino; pero en un determinado momento estas levaduras desaparecen y continúan con una segunda fase oxidativa, en la que el vino entra en contacto con el aire.

El Amontillado Gutiérrez Colosía se elabora con uvas Palominos de la Cooperativa de las Angustias, en Jerez de la Frontera y se deja envejecer, tomando ese carácter punzante, concentrado y tan complejo que enamora a muchos. Idóneo para acompañar sopas, consomés, pescados azules (atún), setas y quesos semi-curados.

Oloroso Sangre y Trabajadero: más de cuatro siglos de historia

Sin duda el oloroso es el vino ideal para aquellos amantes de las emociones fuertes. Directos a la crianza oxidativa, sin pasar por el velo en flor, el vino base se le añade alcohol hasta los 17º.

Entre sus botas Gutiérrez Colosía tiene el privilegio de guardar uno de los olorosos más especiales, el Oloroso Sangre y Trabajadero, una de las marcas más emblemáticas de la zona. En principio se cree que su origen data de finales del siglo XVIII en un trabajadero ubicado en la calle de La Sangre, en Jerez de la Frontera. En concreto los trabajadores eran los lugares donde se reparaban las botas de vino.  

Con el paso del tiempo la marca pasó por varias empresas: bodegas Lacave, bodegas Gómez, bodegas Gómez del Cuvillo… A esta última, cuando desaparece en 1982, Gutiérrez Colosía compra 300 botas de este oloroso con el que se botan los barcos de astilleros españoles. 

Cream, Pedro Ximénez y Moscatel: la versión más dulce

Aún un poco denostados -aunque poco a poco consiguen deshacerse de esa fama- los vinos dulces consiguen acaparar la atención, especialmente el Pedro Ximenez, el Moscatel y el Cream de Gutiérrez Colosía. 

Mientras que las uvas para elaborar los dos primeros llegan desde Córdoba y Chipiona (respectivamente), el Cream de Gutiérrez Colosía es uno de los éxitos de esta bodega que goza de gran fama (especialmente entre los portuenses). Esto se debe principalmente a que mientras el resto de bodegas ponen el toque dulce con mosto, Gutiérrez Colosía se decanta directamente por el Pedro Ximénez (30%) que se mezcla con el oloroso (70%). ¡Si tienes la oportunidad no dudes en probarlo!